Opinión / OCTUBRE 28 DE 2021

Historias de un Sr. periodista

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

De los géneros periodísticos, quizás sea el artículo el más noble y versátil, el que con mayor destreza le hace el quite al fantasma de la objetividad. Francisco Umbral, maestro indiscutible del articulismo en lengua castellana, incluía al artículo dentro de lo que él denominaba “periodismo de arte”, sobre el cual escribió: «El periodismo de arte no es un adorno del periódico sino algo que busca el lector, antes que cualquier otra cosa… Porque el periódico de cada día es una hecatombe de información, un ordenado desorden de actualidad, y, contra esas pluralidades mareantes, el lector se refugia en el sombrajo de una columna, a resguardo de una firma conocida, para consumir literatura en dosis homeopáticas». 

Esta semana visitó el Quindío, invitado al ciclo literario del Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, el cronista y novelista Juan José Hoyos. Autor de obras ya clásicas del periodismo narrativo como El oro y la sangre y Sentir que es un soplo la vida, además de los estudios Escribiendo historias: El arte y el oficio de narrar en el periodismo, y El periodismo narrativo en Colombia 1638-2000; Hoyos es también cultor del artículo periodístico de talante más personal y literario, de ese que los lectores buscan en el periódico y leen con deleite cada fin de semana como si de un cuento se tratara. En los últimos diez años la editorial Sílaba ha publicado dos compilaciones de los artículos de Hoyos aparecidos inicialmente en diarios, especialmente en El Colombiano: El libro de la vida (2011), y Viendo caer las flores de los guayacanes (2021). Heredero de la tradición ensayística a la manera de Montaigne, el tipo de artículo que cultiva Juan José Hoyos ha tenido una destacada presencia en la prensa regional y nacional, y autores como Adel López Gómez, Luis Tejada, Emilia Pardo Umaña, y Gabriel García Márquez se encargaron de darle el estatus merecido de literatura.

Como colecciones de piezas escritas sin imposiciones editoriales y apartadas de la tiranía de la actualidad, estos libros componen una espontánea cartografía de lecturas, pasiones y nostalgias. Por las páginas de Viendo caer las flores de los guayacanes transitan los maestros y amigos como Manuel Mejía Vallejo y Víctor Gaviria; se trazan recorridos por las calles, cafés y tiendas de la Medellín más pueblerina y tranquila; suenan tangos y boleros, pero también se evoca a íconos del rock como Los Beatles y Bob Dylan; aparecen semblanzas de personajes reconocidos como Fruko o Juan Gossaín, pero también se perfilan ciudadanos anónimos como la vendedora de periódicos cuya única compañía es un loro parlanchín. 

Literatura, no ficción y posverdad es el tema que este año ha propuesto el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales. La obra de Juan José Hoyos, desde sus crónicas y reportajes de largo aliento, hasta los breves artículos que rezuman verdades y sensibilidad; es un ejemplo de cómo el periodismo ejercido con dedicación y responsabilidad es el mejor antídoto para hacerle frente a la crisis de circulación de la información que entraña la posverdad. 
 


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