Opinión / SEPTIEMBRE 14 DE 2021

Inversión social

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En forma rápida el Congreso aprobó la llamada Ley de inversión social, la nueva reforma tributaria que contiene 65 artículos, con la cual el gobierno nacional espera recoger una suma adicional de $15.2 billones para poder financiar los programas de apoyo al empleo formal, el ingreso solidario y matrícula cero para 700.000 estudiantes de estratos 1, 2 y 3, en educación superior; gravando con esta reforma a los más pudientes y a la tarifa de renta para empresas, el gobierno aspira recoger $6.5 billones; con el descuento del ICA, $3.9 billones; con medidas contra la evasión, tema que hemos insistido en esta columna $2.7 billones; con políticas de austeridad del gasto público $1.9 billones, que podría ser más estricta y con la normalización de los bienes no declarados, muchas veces en el exterior, aspecto valioso que permite de una vez informar y evitar problemas futuros, $300.000 millones.

En este sentido, la reforma asegura el ingreso solidario de $160.000 moneda corriente a 4.1 millones de hogares colombianos, mensualmente, hecho que asegura un mínimo vital a ciudadanos carentes y desvalidos, programado hasta diciembre 2022;  de igual manera, el acceso a la educación universitaria a un importante núcleo juvenil, atendiendo  un clamor de las revueltas recientes, una medida de inmenso valor educativo y social; el apoyo al 25 % de la nómina para dar empleo productivo de calidad a jóvenes entre 18 y 28 años, comienzo a la solución de un gravísimo desajuste de los muchachos de las barriadas, casi siempre sin futuro, sin  desplazar a los otros sectores de la población, en mi sentir.

Desde luego se observan sinsabores y todo no es color de rosa: el notable abogado  Emilio José Archila, consejero presidencial para la estabilización, ha puesto el grito en el cielo porque el programa de implementación del acuerdo de paz, se ha visto afectado con los recursos ya destinados para sus gastos; la representante Juanita Goebertus señaló: “De lo peor de la reforma aprobada ayer a las patadas fue ese artículo que acaba definitivamente con la focalización de obras por impuestos en los municipios más afectados por la guerra y la pobreza. Esa platica se perdió. Así sigue enredándose la paz “(1).

En lo personal, estoy de acuerdo con los programas sociales que la reforma asegura su funcionamiento, los meses que restan de este gobierno y un poco más, pero queda claro que el mandatario elegido para el próximo gobierno, deberá examinar con mucha atención la situación de la hacienda pública en su conjunto.

En todo caso, fue un pupitrazo la aprobación de las mayorías;  si eso es posible, así debería aprobarse el Acuerdo de Escazú de valiosa utilidad para la defensa ecológica y del Medio Ambiente, proyecto que duerme el sueño de los justos en alguna secretaría. Por favor, imprimir la misma celeridad como con la tributaria. Es lo mínimo, es un clamor de muchos colombianos.

1) El Tiempo de Bogotá. 09-09-21.
 


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