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Opinión / MAYO 15 DE 2024

Jóvenes rompiendo esquemas 

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Cuando criamos hijos nos embarga el miedo y aumenta la expectativa que en algunos casos se convierte en frustración. Nos preguntamos ¿qué será de su vida? ¿Qué carrera estudiará? ¿Se casará? ¿Me dará nietos? Tantas preguntas sin respuesta inmediata, tantas cosas que se nos pasan por la cabeza, tantos temores que son una proyección incluso de nuestra propia vida y los temores que hemos tenido en nuestro propio proceso.

Venimos de una generación que creció pensando que estudiar y trabajar era la única forma de éxito, construimos proyectos de vida que iban ligados a estudiar una carrera, una maestría y hasta un doctorado y en muchos casos nosotros mismos fuimos hijos de una generación con menos estudio pero que encontró una expectativa en nosotros a partir de posibilitar ese proceso educativo que nos garantizara el éxito: “la mejor herencia que te puedo dejar es el estudio”, “qué bueno sería si lograras un trabajo de dirección en una empresa grande y con garantías laborales”, “que bueno que te promuevan en la empresa”.

Quiere decir que hoy como padres los millennial tenemos una responsabilidad mayor ya que tenemos este peso cultural y comprendemos que los niños y adolescentes de hoy son distintos y no responden a las mismas expectativas, experiencias y retos que nosotros cuando estábamos en ese proceso.

Los adolescentes de hoy no le dan la misma importancia al proceso profesional, no es para ellos un proceso lineal y hay muchas carreras que no son tan importantes ya que las pueden reemplazar con algunas tecnologías o inteligencia artificial. Además sus proyectos de vida tienen que ver con manifestaciones sensoriales e incluso con la exploración de la experiencia de una manera distinta, pueden ser abiertos a relaciones poliamorosas, procesos de identidad de género distintos e incluso a entender la existencia desde la liberación de lo que se puede llamar el sistema.

Son un reto grande pero a la vez una forma de aprender otras cosas. Somos completamente capaces de entenderlo y liberar el miedo ya que nuestra responsabilidad mayor es enseñar desde el amor, es decir no solo somos educadores, somos padres que amamos y por medio de este amor educamos.

Cuando logramos derribar el miedo y la expectativa, alcanzamos sin duda el amor y logramos que el otro crezca y rompa los esquemas sociales. Permitamos un cambio mental quitando tantos estereotipos, tantas secuencias y tantas reglas (a los 30 debe estar casado, antes de los 35 debe ser papá, debe tener un trabajo estable). No midamos a nadie desde una regla, abramos la mente a nuevos proyectos de vida, a nuevas formas de emparejamiento y expresión de vida porque lo que aprendimos no es lo único que existe y tal vez el planeta que habitamos hoy es distinto y no volverá a ser de la misma forma nunca.

Cuando tu hijo te diga que no quiere casarse o tener hijos, incluso que no quiere estudiar. No te asustes, comprende que su camino es individual y único y que tal vez él esté encontrando las respuestas.
 


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