Opinión / ENERO 11 DE 2022

La cuesta de enero

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Enero despunta con un inusitado aumento de la epidemia del Covid, en particular la llamada variante Ómicron, en buena parte del mundo entero, que ha llevado a dificultades en el transporte aéreo, cancelación de vuelos, aplazamientos y notables retardos en los aeropuertos, situación que se une a una epidemia de gripe que tiene farmacias atiborradas y urgencias  hospitalarias, a las cuales no les cabe un tinto:  por los avatares del cambio climático y, claro está, como consecuencia de los desmesurados jolgorios de Navidad. La factura es por ventanilla con un fuerte aumento de casos en Estados Unidos, Canadá y varios países europeos, como Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, desde luego América Latina.

En Francia —con las elecciones presidenciales en abril— el nerviosismo cunde y el propio presidente Macron, con gran prestigio debo decir, se atrevió a señalar que iba a enfrentar duramente a los no vacunados, por considerar que son un factor decisivo del crecimiento nuevamente de la epidemia.

En efecto, es ostensible la existencia de una postura universal que rechaza las vacunas autorizadas por la OMS y a ese hecaho el presidente francés ha atribuido la delicada situación que se presenta actualmente. Desde luego, es un hecho polémico, porque existen encontradas posiciones sobre el tema, con encendidos cuestionamientos de uno y otro bando, a veces perdiendo la objetividad y haciendo reinar los estados de ánimo y el puro empirismo, por encima de los argumentos científicos y de las investigaciones farmacológicas y médicas.

Pero es innegable que existe mucha fuerza en la corriente anti vacunas, que incluye posturas religiosas, posiciones que pueden ser respetables, pero que, en todo caso, nadan contra corriente, cuándo las cifras de hospitalizados y fallecidos, en un alto porcentaje, tienen el rótulo de no vacunados.

Macron, a pesar de que todavía no ha expresado su interés en la reelección, no la ha descartado y creo que es aún temprano para saber si su comentario lo va a perjudicar en las futuras elecciones.

En el plano local, es dable mantener las alarmas prendidas por el crecimiento de la pandemia con el natural autocuidado y, en lo posible, hacerse la prueba para evitar sorpresas.

En otro aspecto de la realidad comarcana, el turismo favoreció nuevamente al Quindío, con visitas a casi todos los municipios y la consiguiente aglomeración extraordinaria en las vías que exige —y no es un hecho nuevo— mejor planificación y buscar soluciones urgentes. Se repite la pesadilla con la entrada a Salento, Filandia y ahora en el sur con Río Verde; de contera, a veces se escuchan voces de yo no vuelvo por acá, refiriéndose al caos para ir a estos sectores del departamento. Un tema urgente.

En la alta montaña

La solución vial de La Línea ha sido considerada una obra magna de la ingeniería, pero la velocidad de algunos viajeros y la ausencia de elementos de desaceleración ha propiciado graves accidentes, que es menester corregir con prontitud; lamentamos los recientes fallecimientos y desde luego protestamos con indignación por el saqueo a los heridos del brutal hecho. Increíble.


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