Opinión / FEBRERO 25 DE 2022

La lengua “despelucada”

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Si no fuera por los efectos devastadores que la verborrea política produce en la conciencia de las masas, provocaría risas, como un chiste malo. Los discursos de plaza pública se prestan para que a los candidatos a cualquier cargo de elección popular, además de alborotárseles el cabello por efectos del viento y los ademanes, también se les “despeluque” la lengua y no midan la trascendencia de lo que dicen. Es usual que el político ausculte las inquietudes de las gentes, y sus necesidades más sentidas, en las localidades adonde lo lleva la actividad proselitista. En el caso colombiano, por ejemplo, tienen que tenerse en cuenta las inquietudes de los ambientalistas en regiones amenazadas por la minería extractiva, la ganadería extensiva y la deforestación. Pero es una irresponsabilidad asegurar un candidato presidencial que va a nacionalizar el petróleo y a restringir su producción; e impulsar, en cambio, la producción agrícola y la agroindustria, sin explicar de dónde va a sacar recursos para sustituir los aportes del petróleo al presupuesto nacional; la gasolina para mover el transporte, cuando los sustitutos apenas se están implementando; las materias primas derivadas de subproductos de los hidrocarburos, para otros bienes indispensables; y los cientos de miles de empleos que genera la industria petrolera. Y cómo va el emotivo presidenciable a poner a producir el campo, cuando está ocupado en su mayoría por grupos armados ilegales; o a instalar agroindustrias si, antes que los inversionistas, llegan los extorsionistas a “vacunar” a empresarios, ejecutivos, trabajadores y contratistas. La producción del agro nacional, por los problemas señalados y por otros relacionados con el rezago de la tecnología, no es competitiva, además de que los mercados y la tasa de cambio son impredecibles, lo que constituye un riesgo que los capitales privados no van a asumir, y el Estado no tiene con qué, además de que la corrupción lo señala como pésimo administrador. Entonces ¿cómo va a cumplir el despelucado lenguaraz sus promesas?

Otra lengua “despelucada”, con emoción patriótica, y tal vez “copetón”, promete que va a reducir los miembros del Congreso Nacional a la mitad, así como los sueldos y demás privilegios de los que gozan los legisladores, sin tener en cuenta que los poderes públicos son autónomos, y sus estructuras no pueden cambiarlas sino ellos mismos o el constituyente primario, el pueblo, mediante el voto, previa una convocatoria plebiscitaria, que solo es posible si la propone el poder Ejecutivo, la aprueba el Legislativo y la ratifica el Judicial. Obra de titanes.

Las propuestas oportunistas se lanzan al calor de las emociones que suscitan las masas reunidas en la plaza pública, en medio de la algarabía populachera, el clima abrasador y los estímulos alcohólicos, pero no son más que “despeluques” de la democracia delirante. 


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