Opinión / MAYO 27 DE 2022

Las historias de José Julián

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El arte, a pesar de las incongruencias de los días, restaura. Y más allá del arte, es la belleza de una mujer, de un anciano, de un paisaje, de un animal que bate su cola o, claro, la aparición ante nuestros ojos de una historia contada por un hombre ya fallecido o por un contemporáneo: un libro nos rescata y da abrigo.

Justo cuando todo se emborrona, y duelen o estallan las rodillas de la permanencia, un relato, un libro de cuentos, con aroma de café o de deserción, nos atrapa.

Los libros, seres orgánicos que fingen inmovilidad, llegan a nuestras manos por distintos caminos. Algunos, por ejemplo, los trae algún lector misericordioso, un escritor solidario, un comentario suelto por ahí, para sumergirnos en el pensamiento, en las obsesiones o sospechas de otros discursos y otras ideas.

Empecé a leer el libro de cuentos “En lo Absoluto” sorprendido por el azar de conocer a su autor, de su vecindad, de verlo desde hace años luchar a brazo portentoso en las encrucijadas del emprendimiento, como pionero y profesional de los cafés especiales, en Sorrento en Armenia y en Nevari en Calarcá.

“En lo absoluto” es un libro de cuentos poco común. Algún teórico podría enmarcarlo en las corrientes de las artes expandidas o en las tendencias de la hibridación de las manifestaciones estéticas, pero su valía está en invocarnos la historia desconcertante, como eje de su estrategia de relato. Narrativas imbricadas con el arte contemporáneo, donde tantas emboscadas de la expresión simulada, enmascarada de conceptualización, nos esperan en las calles neblinosas y ciegas de las nuevas eras.

Cuentos que nos dicen cómo es la pulsión creativa ahora y cómo, si se le mira con ironía o con humor, el arte y la cotidianidad se encuentran para crear símbolos o para describir el mismo remedo de las misiones y visiones artísticas de las sociedades de consumo.

Vende humos, diría un personaje o lo podemos interpretar en una especie de radiografía escrita en uno de los relatos.

Cuentos desconcertantes que nos sumergen en el líquido amniótico de lo maravilloso, de aquello que otros, excepto José Julián Trujillo Restrepo, el autor, no pueden ver de la realidad. Historias como Juakin, El Bonsaísta, Humo, o un Artista del murmullo, nos ponen ante el reverso de lo rutinario. 

Tiene el libro una renovada estrategia narrativa y temática. Poco común para nuestros entornos. Nos evidencia esta obra a un autor quindiano, de carácter universal, que no tira cortinas de humo. Va a la yugular de una época de trampas artísticas en lo visual y en lo literario.

“En lo absoluto” recibió hace poco el premio nacional para libros de cuentos del Instituto distrital de las artes, IDARTES, y fue publicado en una bella composición por Taller de edición Rocca, de Bogotá, y se puede conseguir en la librería Libélula de Armenia.
José Julián es un lector insaciable que ya nos dice, y de manera extraordinaria, de su mundo fértil.

 


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