Opinión / NOVIEMBRE 30 DE 2022

Llega Navidad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con la llegada de esta época se prenden las luces y la alegría, logramos expresar más nuestros sentimientos, nos volvemos más familiares y queremos disfrutar de cada momento. Volvemos a las tradiciones y recordamos épocas pasadas añorando situaciones que vivimos en el pasado y que tal vez no podemos vivir de la misma forma.

Muchas veces nos concentramos en lo que vivíamos o lo que era nuestra vida en el pasado, esto afecta nuestro proceso emocional y hace que se den algunas sensaciones de malestar y tristeza que terminan afectando las conductas que tenemos en el presente. 

Añoramos la familia, las reuniones y las cosas que vivíamos y con toda esa energía del pasado, nos olvidamos de vivir nuestro proceso de realidad y actualidad, se nos nubla el presente y dejamos de vivir nuestra propia realidad. 

Es por esto que en esta época de finalización de un ciclo debemos aprender más a estar en el presente y aprovechar el aquí y el ahora para crecer, disfrutar y entender que ese punto de realidad nos alimenta más que añorar cualquier situación pasada. 

No importa si estas solo, si has perdido algún familiar, si tu situación no es tan buena, cualquiera que sea esa realidad es tuya y puedes ser feliz con ella cumpliendo cada momento el propósito de vida y entendiendo que puedes tener paz en tu interior si decides abrir los ojos y ser más consciente de tu vida y de cada momento que vives. 

Tampoco te voy a decir que empieces a pensar en el futuro, que hagas planes exagerados para el próximo año y que proyectes tus acciones de manera obsesiva y estricta. Si tienes un sueño, un proyecto o una meta, la mejor forma de llegar ahí es estar convencido que puedes lograrlo y no dudar ni un solo segundo, cuando dudas estás dando paso al negativismo. Cuando estás seguro desde tu interior de todas las capacidades que tienes, simplemente haces que la energía determine el camino y no te involucras en forzar las cosas. 

Así que seamos libres en esta Navidad, encontremos ese presente que es nuestra propia realidad, enamorémonos de ella y de nosotros mismos como autores de esa biografía y entendamos que si vibramos en el amor propio podemos llegar a vibrar en la empatía, y con ella lograr impactar a cada persona que pase por nuestro lado para sentir esa paz que buscamos y encontrar cada vez más felicidad en esta y cualquier época del año. 
 


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