Opinión / AGOSTO 05 DE 2022

Luces en el camino

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Alguien me preguntaba un día el porqué es tan compleja la gestión cultural en el Quindío. Qué la convierte en una especie de solitario nado, río arriba, en aguas vigiladas por pirañas. 

Estimo que perviven varias razones: la sociedad quindiana aún cree, con visos de premodernidad, que la vida colectiva está determinada solo por la dimensión económica. También pesa, en el barullo de dificultades, el nivel intelectual de la dirigencia política y gremial, sin circuito de viajes en sus pasaportes y sin lecturas humanísticas, que condiciona sus visiones de mundo. 

Y, claro, la insularidad y disociación del mismo sector cultural. Separados y sumisos, así estamos y somos. 

Hace quince años, cuando creamos el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, existían otras condiciones, y no las garantías hostiles que hoy rodean a los artistas y activistas culturales. 

Recuerdo, por ejemplo, la presencia notable de Gladis Sierra Parra, quien desde Comfenalco marcó un hito en la cultura de este territorio. 

Primero, como gestora dentro de la Caja de compensación y luego como directora de cultura del departamento, auspició el Encuentro Luis Vidales, con ciclos de cine, pedagógico y literario, y fue artífice de primera línea con Jackeline Valencia, Lina María Cocuy, y el respaldo del rector de la Universidad del Quindío de ese tiempo Alfonso Londoño Orozco, de la Biblioteca de Autores Quindianos. 

Luego, a partir de vencer la indiferencia del director de entonces del programa de Español y Literatura, el profesor Carlos Alberto Castrillón llegaría al proyecto para dar su amparo intelectual. Él apuntalaría y proyectaría una idea que nació también de la mano política de Jorge Humberto Guevara Narváez y Julio César López Espinosa, gobernador. 

Este antecedente me permite redescubrir una luz en el camino azaroso. Hablo del contundente soporte que la Caja de Compensación Familiar, Comfenalco, le está dando a la cultura en todas sus expresiones estéticas y ciudadanas. 

Con la dirección administrativa del señor José Fernando Montes Salazar, por su voluntad, y con la experticia y seriedad de Marisol Artunduaga Claros, directora de Cultura y Bibliotecas, y con la gestión positiva del escritor Christian Ocampo, se han propiciado nuevos espacios y oportunidades para nuestra cultura. 

Ya sea desde la biblioteca en su nueva sede de la carrera 15, con su apoyo a actividades musicales, a la Fiesta de la Lectura Carmelina Soto, a Voces y Letras de la Librería Pensamiento Escrito, a las actividades de la Librería El Quijote, en fin, con toda su programación, hasta la apertura de un nuevo espacio de exposición de las artes plásticas y visuales, con todo ello, el liderazgo de Comfenalco es un oasis para los artistas y gestores del Quindío. 

Hace quince años el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales fue oficializado en una cena de gala literaria, en Calarcá, programada por Comfenalco. Hoy, de nuevo, los trabajadores y empleados adscritos a la Caja, y la ciudadanía en general, todos, advertimos las señales de luz de un apoyo decidido a la gestión cultural del Quindío. 


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