Opinión / DICIEMBRE 06 DE 2021

Movidas electorales

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hace apenas cuatro años, los políticos y tecnócratas de derecha y centro derecha buscaban alianza con el uribismo, aun después de haberse acusado mutuamente de corruptos y de alianzas con los grupos paracriminales. Cambio Radical –CR– de German Vargas, lo que queda del partido liberal –PL– de César Gaviria, el reducido partido Conservador con sus caciques y el leve Andrés Pastrana, los directorios políticos cristianos a lo que quedaron reducidas esas comunidades religiosas por decisión de sus pastores; todos ellos hacían cola detrás del Centro Democrático.

Pero algo ha pasado en estos años del gobierno Duque y su partido. Aquellos dirigentes y movimientos políticos se les ven hoy confundidos, dubitativos y descompuestos. César Gaviria, el jefe autoritario del PL, insulta y le tira el teléfono al que no lo obedezca; el ambivalente German Vargas, y su facción del CR, se muestra preocupado porque la dinastía de los Char se quede con su partido, ahora que esa familia tiene de precandidato a uno de sus vástagos; los conservadores ponen al ausente Barguil como su candidato, pasando por encima de los tecnócratas conservadores Echeverry y Cárdenas, exministros de Hacienda y criaturas del consenso de Washington que elevó las desigualdades a niveles insoportables.

Todos ellos se muestran vergonzantes y no quieren aparecer en la foto con Zuluaga, escogido como candidato del uribismo con procedimientos sospechosos, según dice la derrotada senadora Cabal. Ese partido parece tener el sol a sus espaldas fracturado entre defensores del gobierno y sus críticos, una facción de la derecha recalcitrante y otra que simula moderación buscando acercarse a la centro derecha de los soberbios personajes de la autodenominada coalición de la Experiencia. Está claro que todos ellos tienen sus afectos y sus ideas compatibles con el uribismo y terminarán juntos para la segunda vuelta si logran llegar con el candidato que diga Uribe, que seguramente será Federico Gutiérrez, un hombre maleable, con pocos argumentos, pero que se destaca por sus obsesivos ataques al candidato del pacto histórico, que es música para los oídos de Uribe.

Mientras tanto, el cónclave de la coalición del Centro Esperanza, como ahora se llama después de la incorporación de Alejandro Gaviria, fijó reglas claras para la escogencia de su candidato a la presidencial, pero está enredado para la conformación de listas al congreso. Si logran salir bien de las parlamentarias es factible que logren recoger todas las tendencias de centro, algunos de izquierda y los otros de la centro derecha, sobre todo, grupos empresariales golpeados por la apertura económica, hartos con la corrupción y acosados por la voracidad de los bancos y los grupos financieros.

Por su parte el Pacto Histórico pierde cohesión y coherencia ideológica, pues no parece un movimiento político con dirección colectiva donde las decisiones sobre alianzas y adhesiones sean discutidas y aprobadas internamente por los personeros de los grupos y partidos que lo conforman, sino por su indiscutible candidato a la presidencia poseído ahora por su pragmatismo político electoral. Parece que hay más Petrismo que Pacto Histórico. Veremos a ver qué pasa.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net