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Opinión / DICIEMBRE 07 DE 2023

Noche de velitas

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Tras el parpadeo rutilante de las velas, que seguramente se encenderán hoy 7 de diciembre a las 7 de la noche, hay una fuerte tradición que convoca a las personas al inicio, podríamos decir oficial, de la Navidad. A pesar de la ansiedad navideña que desafortunadamente promueven emisoras populares desde septiembre, este sigue siendo el evento que verdadera y místicamente despierta el espíritu de la temporada, particularmente en quienes somos católicos. 

Esta celebración no es exactamente colombiana, aunque la hemos apropiado muy bien, fue instaurada por el Papa Pío IX  en 1854 en honor a la inmaculada concepción de María, pero se ha constituido en un evento que nos identifica a nivel mundial con carácter patrimonial, debido al fervor y creatividad que implica la preparación de los faroles y el ritual que constituye su exhibición, en la que las velas y faroles adornan, quicios, ventanas, balcones y espacios públicos con creativas y variopintas figuras.

La Noche de las Velitas es más que una exhibición visual -y vaya exhibición visual que es—. Es un momento en el que las familias y comunidades colombianas nos reunimos en un espíritu de unidad y alegría; compartiendo alimentos y encendiendo velas juntos, así, se fortalecen los lazos familiares y se crea una atmósfera de armonía. Es tan fuerte esta tradición, que sea donde sea que esté un colombiano buscará la forma de unirse al menos con una llama.

Esta festividad resalta la importancia de la fe y la esperanza en tiempos desafiantes. A través de la luz que emiten las velas, además del ya expuesto significado católico, se puede asumir la simbología sagrada del fuego como transformador, purificador, gestor de conocimiento y canal espiritual. Los faroles que esta noche brillen, serán un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la luz siempre puede prevalecer, siempre y cuando cuidemos de ella.

La Noche de las Velitas es un legado cultural que nos une a los colombianos en torno al fuego, independientemente de diferencias, estratos socioeconómicos y creencias religiosas.

Así que hoy, encendamos nuestras velas con entusiasmo y pensemos con gratitud en lo recibido. Feliz noche de velitas.


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