Opinión / ABRIL 07 DE 2021

Paseo bugueño… en bicicleta

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Muy a las cinco de la mañana, de un Jueves Santo que no vimos llegar, cientos de ciclistas del Eje Cafetero se preparaban para salir a rodar en su bicicleta, en un día festivo que permitía al cuerpo y a la mente tomar un descanso luego de un inicio de año demasiado presuroso. Y efectivamente, muy de mañana, cuando los inspirados pájaros madrugadores empezaron su cantar y las cobijas pesaban mucho más que todos los días, cientos de personas con sus coloridas indumentarias y sus preciadas máquinas de bielas salieron a rodar —en su mayoría— hacia un destino: Buga. 

La geografía ‘plana’ y cotidiana hacia este municipio del Valle del Cauca cambió de forma rotunda al tener la presencia de ‘ríos de gente’ que decidieron emprender una ruta hacia la redención deportiva. Algunos no tuvieron problema en verlo como un plan más cercano al paseo bugueño, con chingue incluido, mientras que otros lo llevaron hacia un nivel competitivo nunca antes visto. Aquellos rodaban con el brillo en sus ojos por respirar aire festivo y a los otros solo se les veía la mirada depredadora por hacer un grandioso tiempo en Strava. 

A decir verdad, el emprender esta travesía no tenía un único propósito, bastaba con tomar la simple, pero dura decisión de madrugar un festivo, ponerse de acuerdo consigo mismo —o con los amigos— y, sencillamente, disfrutar la experiencia de aguantar el pedaleo en más de cien kilómetros, si era un solo trayecto, o en los más de doscientos, si había atrevimiento para encarar la idea y el regreso. 

Se vio tanta gente montando bicicleta en este trayecto, que el asunto se percibía como el nacimiento de una nueva modalidad de ritual religioso, en donde se conseguiría algo más que la redención de los pecados cometidos. La procesión de ciclistas era evidente. Parecía que la abstinencia de no haberla hecho hace un año también marcaba el jolgorio con ruido de cadenas engrasadas. 

Y lo anterior tiene sentido si lo leemos a la luz del sufrimiento que vivieron algunos para llegar a la meta. Muchos hicieron las oraciones previas para que todo saliera bien en el camino, otros elevaron súplicas para que se terminara con prontitud la subida inesperada en un terreno llano. Además, el inusual aguacero que cayó en toda la zona —supuestamente cálida—, hacía ver este acontecimiento como un ‘bautizo colectivo’ con agua del cielo que se convirtió en pesadilla para muchos y en merma del rendimiento para otros. 

En todo caso, pese a las condiciones climáticas, a los tiempos no superados, a los logros alcanzados, a las lágrimas de cansancio o el llanto de alegría por haber terminado, el pasado Jueves Santo pasará a la historia como el día en que justos e injustos pecadores se divirtieron como niños montados en sus bicicletas. 
 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net