Opinión / NOVIEMBRE 29 DE 2021

Peluditos gritan, maldita Navidad

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La Navidad es un tiempo en el cual se despiertan los más bellos sentimientos humanos. La petición al niño Dios, y su larga espera, se ve recompensada el 25 con la exhibición de regalos de todo tipo, de acuerdo con el presupuesto familiar. Mis más lindos recuerdos, se remontan al barrio San José, arrastrando pleno de alegría, un carro de plástico, por las calles aún sin pavimentar.

El mensaje del nacimiento de Jesús es un mensaje fraterno de paz, amor y esperanza. Nos acordamos de nuestros amigos, de nuestros familiares, incluso de aquellos a los que separó la distancia, o los irracionales desacuerdos personales. En cada vela de Navidad, en cada canción, en cada abrazo, en cada sonrisa, le sonreímos también a nuestro hermano, a nuestra esposa, al vecino, al amigo; abrazamos también a aquellos que sinrazón tiene alejados. La Navidad, es una excelente oportunidad para el perdón.

En medio de la alegría navideña, y del burrito sabanero que camina hacia Belén, hay unos hermanos hermosos, que la viven con terror. La discriminación empieza en el villancico que tilda a la mula de malvada, porque le comió la paja al niño inocente. ¿Qué culpa tenía la mula de tener hambre? Sí la alegría nuestra es la tortura de otro, tenemos como humanos, que revaluar nuestra alegría. El estallido de la pólvora, que a algunos les causa alegría, es la tortura y el terror de unos habitantes de ciudad, que por serlo se convierten en ciudadanos. Nuestros hermanos los animales son tan ciudadanos como nosotros. Son sujetos de derecho y/o protección, como nosotros, y como nosotros sienten y les da temor. Los peluditos tienen más desarrollado el oído que nosotros, y el estallido de la papeleta o el volador, les retumba en su cerebro, los mortifica y desorienta. El animal casero busca refugio en las piernas de su amo, o debajo de la cama, el callejero se desorienta y padece el estallido y la alegría inhumana, en una forma descontrolada, hasta arrojársele a los carros. Las aves abandonan sus nidos, los caballos corren desesperadas sudando en una forma anormal. Si la Navidad es un mensaje de amor, debe ser amor para todos. Hagamos que esta Navidad, así lo sea; por los peluditos que gritan maldita Navidad, vivamos una Navidad sin pólvora, hagamos que el mensaje de amor y alegría sea para todos los ciudadanos, incluyendo a los animales. 

Le ruego a José Manuel Ríos Morales, alcalde de Armenia, y a todos los alcaldes de departamento, que prohíban la pólvora en sus municipios, háganlo por el peligro que esta representa, para que no haya más humanos mutilados, ni animales torturados. Expidan el decreto de prohibición, pero háganlo cumplir, porque es sabido que, aun estando prohibida, en la calle 50 se consigue pólvora como pan caliente para el desayuno.

Señores alcaldes, ciudadanos del Quindío, amigos periodistas, presidentes de acción comunal, por el sentimiento navideño, de paz y alegría, en nombre de los peluditos, iniciemos la campaña para vivir una Navidad sin pólvora.


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