Opinión / DICIEMBRE 08 DE 2020

Plan de Estado

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La navidad que se avecina exigirá una mayor dosis de autocuidado, en el recogimiento familiar y las celebraciones que se acostumbran; será una navidad atípica y los ciudadanos deben asumir una postura diferente a la habitual; desde luego es inevitable impedir las celebraciones, pero en la responsabilidad de cada uno, consigo mismo y con su familia, dependerá salir avante con la pandemia que está vivita y coleando. Por ventura varios países anuncian la puesta en marcha de la vacuna como el Reino Unido y Colombia, un poco colgada en el tema, a través del presidente Duque, señala el primer trimestre del año 2021.

Son los anuncios esperanzadores en un año doloroso para olvidar, que exige con urgencia una amplia política de empleo, recuperando los empleos perdidos y volcando la producción y la economía, a conseguir más y mejores empleos productivos; si el gobierno avizora un crecimiento del 4% para el próximo año, con mayor razón, ese posible crecimiento debe expresarse en el mundo del trabajo y de los trabajadores.

Con razón la exministra Cecilia López Montaño, en un artículo reciente (El Espectador. 02-12-20), le ha pedido a la comisión de sabios sobre el empleo, definir con claridad el papel de los empresarios, en esta hora crítica, deben meterse la mano al dril, no perder empleos y además aumentar creativamente el número de ellos.

El empresario Ernesto de Lima es más contundente: Restringir los gastos improductivos para recuperar la economía y reducir la pobreza, una vía que exige mayor austeridad en el gasto público y más eficiencia en la consecución de los objetivos del plan de desarrollo. No creo que el ingreso solidario sea suficiente por sí solo, un paliativo que no puede suplantar una amplia política de empleo productivo, una urgencia inaplazable para atacar la pobreza y la miseria extrema de sectores de población cada día en aumento.

La reactivación no puede bajar la guardia y la conexión entre el trabajo y la empresa, debe tener a los gobiernos nacional y locales, como jugadores de un mismo equipo, para fortalecer la sociedad atrasada y vigorizar la democracia. Un empeño a través de los años que no ha cesado, porque si las condiciones materiales de la sociedad no mejoran, la democracia que la anida, es casi inexistente.

En el papel la economía mundial podría crecer un 5% según los analistas, y en nuestro país se dibujan obras de infraestructura de gran calado y el impulso a la construcción de vivienda, por ejemplo; en estos proyectos generar empleo y ocupar la mano de obra nacional, como mínimo, así como en el metro de Bogotá y las nuevas obras de Medellín.

Es imperioso el empleo productivo para aliviar el dolor de las familias, un urgente plan de Estado.
 


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