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Opinión / FEBRERO 29 DE 2024

¿Se perderá esa esperanza?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Miles de Colombianos ante el    abandono de años de líderes y partidos que pudiendo hacer no hicieron nada en  varias regiones del país que ya se conoce, la sociedad civil o parte de ella, está entendiendo cómo esa esperanza de lograr un mejor vivir, ya se está  perdiendo, siendo hasta incomprensible como unos líderes,  discuten  por algo donde nunca actuaron.

Un país que soñaba ver transformada a Colombia, con esas intenciones de líderes, de querer ajustar, corregir, para construir por el bien de la sociedad, encontraron barreras inmensas construidas  con el único fin, controlar, manejar el país y hacer lo que a bien les convenía, que con gran astucia visionaron su futuro en el pasado, no para beneficiar al país, para beneficiarse ellos que hoy, es el inmenso daño que vive el país, pues son las barreras, que frenan los sueño de millones de familias de poder lograr o alcanzar un mejor bienestar a su familia.  

Así como se sienten las  intenciones y ganas de unos querer corregir errores, tristemente existen líderes y partidos que están listos para impedir ajustes y transformaciones, aunque conozcan el dolor de los que sufren y la pérdida y daño fiscal del país, optan guardar silencio, no tocan absolutamente nada para conservar esos beneficios que controlan y disfrutan todavía. Pregunta:  ¿Cuándo será ese momento de poder recuperar esa esperanza que está quizás en el aire?  

El país ante tanto desorden e intereses encontrados, no se sabe para dónde va, que a pesar de las acciones del gobierno, quizás  unas con errores, han sido aprovechadas por unos, no para corregir o construir es para maltratar, dañar y alargar la agonía, sin aportar solución alguna a ese error. La oposición es normal en una democracia, pero que sean los mismos que han formado esas barreras que afectan, dañan y destruyen al país, no es una oposición clara ni profesional, son ofensas disfrazando más bien el temor a ser detectados por lo ilícito  o perder eso que unos negociaban a escondidas.

Es incomprensible que todavía en pleno siglo 21, el país vive  una guerra de odios, rencores, racismo, rodeado de  problemas donde las soluciones a unos, no alcanzan a cubrir el dolor de otros. Pareciera que el país caminara en un desierto dispuesto a oír lo mismo, acusar pero sin mirar hacia atrás donde muchos de los que se oponen, piden justicia y manifiestan expresiones de inútiles, cuando son ellos mismos, los que han creado las barreras que impiden el mejor nivel de vida al país.  

No se cuál será el destino del país, pues con una estructura que quizás esté al revés, es difícil encontrar ese camino, pues los intereses de años impiden generar los cambios que espera el país. Ojalá nunca llegue el momento donde la sociedad agache la cabeza para seguir  como muchos prefieren, un país sin control, lleno de vividores y con una corrupción libre y sin competencia.
 


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