Opinión / DICIEMBRE 02 DE 2016

Seguridad aérea

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El lamentable accidente aéreo del avión BA146 modelo RJ85 matricula CP2933 de la empresa Charter Lamia de Venezuela y Bolivia del pasado lunes 28 de noviembre 2016 a las 10:00 p. m., en cercanías del aeropuerto José María Córdoba de Rionegro, Antioquia, Colombia y que transportaba al equipo de futbol Chapecoense de Brasil para jugar la final de la Copa Suramericana, 2 torneo más importante de clubes de Suramérica de la Copa Libertadores, nos deja una gran tristeza por la pérdida de vidas jóvenes, deportistas y llenos de ilusiones sanas y altruistas.

Lo primero que debemos aportar es una solidaridad total con sus familias para quienes esta Navidad les trae el reto de superar esta gran pérdida. Elevamos nuestras oraciones al cielo pidiendo a Dios misericordia y fortaleza para todas las familias brasileñas y bolivianas, en este duelo difícil de superar.

Tratando de adivinar las causas de tan lamentable final, únicamente podemos mencionar algunas hipótesis, ya que la verdad se sabrá al final de la investigación del accidente aéreo en territorio colombiano, que adelantaran las autoridades aeronáuticas de Colombia, Bolivia, Brasil, las fábricas del avión la British Aerospace, de los motores Honeywell ALF502 Lycoming Engines y organizaciones internacionales de investigación de accidentes aéreos como la Ntsb, Flight Safety International y otras más.

Es muy factible que los resultados de la investigación oficial apunten hacia unos errores de planeación del vuelo, relacionados con el combustible requerido, pues mirando datos técnicos elementales como cuál es la autonomía de vuelo del avión, establecida por su fabricante, es decir máxima distancia posible con su máximo de combustible abordo, es de 1.700 millas náuticas, lo cual es casi la misma distancia que hay entre el aeropuerto Viru Viru Internacional de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia y el aeropuerto Internacional José María Córdoba de Rionegro, Colombia.

Por reglas internacionales todo avión comercial debe tener combustible suficiente para volar de su origen al destino, combustible para su alterno más lejano, 30 minutos de combustible de reserva en vuelos internacionales, combustible de contingencia equivalente al 10% del total del crucero para desviaciones por mal tiempo o vientos que afecten el consumo de combustible, y si se prevén demoras en su destino, también tendrá combustible para holding (espera en un patrón de sostenimiento por congestión de tráfico o mal tiempo).

Dentro de este concepto técnico siempre hay que garantizar que el avión deberá aterrizar en su destino o en su aeropuerto alterno con los 30 minutos de reserva abordo en sus tanques de combustible, pues es lo último que le queda para maniobrar en caso de un imprevisto o emergencia.

Según se comenta en las posibles hipótesis, el avión se quedó sin combustible 5 minutos antes de la hora prevista de aterrizar en el aeropuerto José María Córdoba de Rionegro, Colombia.

La investigación nos dejara recomendaciones para que toda la industria aeronáutica del planeta evite que historias tan lamentables como esta se repitan.

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