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Opinión / MARZO 26 DE 2024

Semana Santa para la reflexión

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El pasado 24 de marzo, con la celebración del domingo de ramos, comenzó la Semana Santa, la cual se prolongará hasta el domingo de resurrección, durante estos días se conmemoran los acontecimientos asociados a la última semana de la vida de Jesús, en su tránsito sobre la tierra, siendo el viernes santo, el día más sensible y significativo, por haber sido el día de la muerte despiadada de Jesús, la que se ha entendido como un sacrificio expiatorio de Cristo Jesús, por los pecadores del mundo; y por supuesto el domingo de pascua, que es el día en que el redentor vence a la muerte y el pecado.

Más allá de la idea que se tenga de Jesucristo, y del grado de fe que acompañe a cada persona, es reconfortante para el espíritu, vivir con serenidad, humildad y recogimiento estos días, los cuales sirven para reflexionar, en torno de nuestras vidas, los proyectos, objetivos, metas y propósitos, en un mundo cada vez más intenso, dominado por el consumismo; al mismo tiempo mucho más conflictivo y violento; nos estamos matando por la intolerancia de no aceptar las diferencias del otro; vivimos en una vorágine social, se ha perdido el respeto necesario entre padres, hijos y hermanos, lo que ha desencadenado en una inexorable degradación de valores, ética y moral.

No se trata entonces, de misticismo, ni siquiera de religiosidad, es de entender que, el alejarnos de los asuntos de Dios, nos hace proclives a la inversión de los principios y valores; pues la comprensión, el respeto, la tolerancia y la magnanimidad nos hace mejores seres humanos. Aunque la Semana Santa, es un periodo eminentemente católico y religioso, con el paso de los años, se ha convertido en intensa temporada turística, tal vez por las particulares formas de celebrar la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo Jesús, que tiene cada región, y que se evidencia con las tradicionales procesiones, la cuales se han convertido en atractivos turísticos.

La de mayor historia Cristiana es la ciudad de Popayán, la capital del departamento del Cauca, allí las procesiones se desarrollan hace más de 400 años, de acuerdo con los historiadores los desfiles religiosos aparecieron a los pocos años de la fundación de Popayán, y se extendieron a todo el País; en el caso del departamento del Quindío, la procesión de la Soledad, es la más emblemática, programada para el sábado santo, tiene un significado especial, porque representa la angustia y el dolor en la soledad de la virgen María, madre de Jesús, ante la flagelación y muerte de su hijo.  

La procesión de la virgen de la soledad, reúne a las autoridades, civiles, militares, de policía, instituciones y organizaciones más representativas de Armenia, quienes, con el liderazgo del Obispo Carlos Arturo Quintero, hacen el recorrido; el cual parte de la iglesia Catedral Inmaculada, por la calle 21 a la carrera 15, de allí sube a la calle 12, luego gira por la carrera 13 para regresar hasta la catedral. Por su historia y tradición la procesión de la Soledad, hace parte del patrimonio cultural del Quindío.    


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