Opinión / ABRIL 09 DE 2022

Un trébol de cuatro hojas

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El trébol de cuatro hojas es una planta poco común, se cree que es mágica, “capaz de atraer buenas energías y apartar las malas del entorno”. 

La vi comiendo tréboles, no parecía una acción espontánea, su voluntad la motivaba a hacerlo. Decidí preguntarle por qué lo hacía. En medio de lo que parecía ser una introspección dijo: “recordé mi infancia cuando jugaba al restaurante, a preparar alimentos”, y complementó: “el trébol siempre está ahí, es una planta que se puede comer, tiene sabor a limón, hay lugares en el mundo donde lo consumen, es una leguminosa que le aporta nitrógeno al suelo, es una proteína vegetal”. Ella comía trébol de la manera en que deberíamos comer, de manera consciente. Ya había cruzado palabras y reuniones con ella pero hasta ese momento comprendí que ella es un trébol de cuatro hojas, su nombre es Laura Milena Bedoya Zuluaga, quindiana, administradora de empresas agropecuarias, realizó el ciclo tecnológico en el Sena agropecuario regional Quindío y el ciclo profesional en la Universidad de Caldas mientras trabajaba en el sector ambiental. Se describe -y he podido corroborarlo-, como una mujer que cree en la espiritualidad, en la energía que hay en cada cosa que hacemos, en cada momento vivido, en cada pensamiento. Conecta con la seguridad alimentaria, con la producción de alimentos: ¿Quién siembra? ¿Por qué siembra así? ¿Por qué la tierra da ciertos frutos, ciertas hortalizas, ciertos tubérculos? ¿y por qué otras tierras no? Reconoce el valor del tipo de prácticas culturales que lleva y trae cada persona al sembrar, por ende comprende la importancia de visibilizar y dar valor a los campesinos, a la ruralidad, estamos en un proceso de consciencia -” conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno”-, hay mas personas interesadas en la calidad de alimentos que se consumen motivando a que cada vez existan mas neocampesinos, mas compra directa en mercados campesinos. Laura no es campesina pero tiene raíces campesinas, sus abuelos: Rosalba Osorio y Néstor Zuluaga. Le surge la motivación por el tema agropecuario en un momento –complejo-, un momento de aprendizaje de su vida cuando era adolescente. En el colegio hacen un proyecto que incita a sembrar huertas, fue su refugio, ver los frutos, consumir las hortalizas, le provee de satisfacción; saber que la naturaleza le devuelve su siembra, comprender que existe la reciprocidad, siendo un momento significativo que la hace reflexionar que “cada cosa que hacemos, vivimos y sentimos tiene trascendencia con la labor espiritual que cada persona vino a cumplir en este planeta independientemente de que el mundo sea justo o injusto”. Cuando Laura llegó a la casa de sus abuelos maternos en Pijao, Quindío, ve que su abuela tiene un solar –grande-, es una casa antigua, de la época en la que se daba importancia y relevancia al solar, se respetaba su funcionalidad. En ese solar su abuela siempre ha tenido plantas aromáticas… medicina. Creció dando por hecho que todas las abuelas sembraban plantas porque veía que a ese lugar llegaban los vecinos buscando apoyo, creció viendo a su abuela cortar plantas para hacer infusión o regalarlas para que las prepararan otros; desde esa época hasta ahora sigue siendo referencia de alivio y agradecimiento porque la medicina, la planta, les sirvió. 

Laura destaca que en el sector agropecuario la experiencia es el 80% porque la tierra es un ser vivo, cada sitio tiene un microclima, unas condiciones especiales de fauna y flora, invita a ser humildes con la tierra que constantemente tiene aprendizaje para entregar.

Gracias a la motivación de una amiga impulsadora del proyecto de ciudad lenta en Pijao, crea un taller referente a la huerta y a la agricultura llamado Huerta Lunática, se basa en recordar el saber ancestral de la siembra: las labores culturales; el manejo de la cosecha según el destino que se vaya a dar –si es para consumir en fresco o para conservar-; cuándo se debe realizar la cosecha según el tipo de planta o según el consumo que se va a dar la planta –si va a hacer consumo de la raíz, de las hojas, del fruto-; el manejo de arvenses -plantas superiores que cuando crecen junto o sobre plantas cultivadas afectan el desarrollo, encarecen el cultivo, mermando rendimiento y calidad-; fases lunares para cada proceso. 

Hoy la invitación es a hacer cada cosa con la mejor energía, a conectar con la seguridad alimentaria. Hoy te invitamos a retroalimentarnos, te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. Agradecimientos a APC Colombia, Fundapanaca, Jairo Restrepo, Mónica Flores.


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