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Opinión / FEBRERO 24 DE 2024

Una historia más. Parte 5

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Comparto parte 5 de esta historia… Me Late.

… Antes de ser lanzado mi cuerpo por el impacto de la electricidad.

Timbra el celular, es mi vecino.

Camila: hola.

Andrés: ¿cómo estás?

Camila: bien gracias. En tono tranquilo, como si nada ocurriera.

Andrés: ¿en serio? Revísese. Yo trabajo con electricidad y cuando pasa eso, se rompen los dedos, la energía sale a través de ellos.

Camila: si, bien, gracias.

Andrés: ¿en serio?

Camila: sí.

Andrés: parce, dele gracias a Dios. 

Cuelgo el teléfono.

Miro de nuevo, nada roto, rodilla quemada en 4 puntos, cabello, camiseta y cortinas quemadas. Sin embargo sigo viva, completa y bien –eso espero…tiemblo-.

A medida que cae el día la adrenalina se reduce y el dolor en el cuerpo se hace presente. Me acuesto en la cama, siento susto, dejo encendida la luz. A nadie le he dicho, a nadie he llamado para contarle, soy yo ahora. 

Me quedo dormida del cansancio, pronto el dolor me despierta... Siento el cerebro flotando en el cráneo, aturdidos los oídos, tensión y dolor en la mandíbula. No puedo abrir el ojo izquierdo, debo usar mis manos para mover el parpado, para abrir y cerrar el ojo –tampoco los dedos de las manos se mueven a voluntad-. Siento dolor en la cervical, el látigo por ser arrojada al sofá –imagino-. Tengo taquicardia, el corazón duele. Siento como si mis costillas hubiesen recibido miles de golpes. Mis manos y pies sudan. Siento que hay una presión que quiere romper mis brazos y piernas –pienso que es la energía que busca salir del cuerpo. Debo descargar la energía-. Con mis manos toco la madera de la cama, me relaja un poco. Todo me duele, por la hora y la necesidad de hablar del suceso con alguien, me comunico con dos amigos del extranjero para contarles. 

El primero dice:

Cortés: ¿sabes si tienes súper poderes?

El segundo dice:

Santiago: ¿y si coges eso y lo pones a tu favor? ¿Y si la energía la usas a tu favor?

Yo que me sentía muerta en vida y hasta ese día llevaba 3 meses sin movimiento, sin fuerza vital, en silencio, en ausencia, sin voz, sin emoción; pienso –si estoy viva ¡es para vivir! Si estoy viva y bien es porque aún tengo cosas por hacer-. A veces se nos vuelve paisaje la vida.

En ese instante siento que me late el corazón. Hay energía vital de nuevo. Hay emoción en el cuerpo. Hay movimiento. ¡Respira!

El silencio se hizo esclavo, sin desaprobación, sin titubeo, sin disonancia. El silencio antes amo cedió su dominio. En ese instante decido volver a mi historia, a mis sueños. Volver a la ilusión, al sonido. Volver a mí. Al discurso, al compartir, a compartirme. Volver a sentir. Volver a latir.

FIN

Hoy la invitación es a recordar que estamos vivos. A preguntarnos ¿qué vas a hacer con tu ¨única, salvaje y preciosa vida¨? 

Te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. 

Agradecimientos a Mary Oliver, Versión Libre Teatro, María del Rosario Trujillo, Rodrigo Vélez Ángel, Martha Cecilia Botero, Humberto Alzate Duque. 


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