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Opinión / MAYO 18 DE 2024

Uniendo puntos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Las competencias comunicativas son “escalafón  ejecutivo  y  gerencial. El  éxito  o  fracaso  de  un ejecutivo  o  de  un  gerente  es  función  directa  de  su  competencia  conversacional. Normalmente  los  ejecutivos  y  gerentes  no  son entrenados para observar la empresa desde la perspectiva de sus conversaciones”. 

Cada experiencia nos conduce a redescubrirnos, a redimensionar, a transformar el bagaje simbólico que llevamos puesto. 

Recuerdo mi primera práctica profesional. Estudiaba en la Corporación Universitaria Empresarial Alexander von Humboldt. El proceso para realizar práctica permitía a los estudiantes –en un primer momento- elegir la empresa donde se deseaba practicar -varios nos postulamos a la misma empresa-. Luego la empresa elegía entre los postulados el candidato que le motivaba. La empresa/grupo que elegí y posteriormente me eligió fue el Grupo Crystal –marcas como Punto Blanco, Gef, entre otras-. 

El tipo de prácticas que se realizan en esta universidad –por ser formación dual- exige el paso por diferentes departamentos/procesos administrativos. El primer departamento/proceso en el que estuve fue mercadeo –Medellín-. Después de unos meses surgió la necesidad de que personal de mercadeo se hiciera cargo -por una semana- de una campaña publicitaria que se realizaría en la sala V.I.P. de Avianca –Rionegro, Antioquia-. Recuerdo que no habían establecido quién sería la persona encargada… yo me propuse. Esta actividad la pagarían adicional por lo que me venía bien. Después de que me explicaran las responsabilidades del cargo pasaron a indicarme el horario laboral por esa temporada. Debía estar en el aeropuerto de 5 a. m. a 9 a. m. y de 4 p. m. a 7 p. m. Durante esa semana mis actividades, pensamientos, reflexiones, tiempo, dinámicas cambiaron. Me acostaba a las 8 p.m. Me levantaba a las 3 a. m. Comía algo liviano. Me bañaba y organizaba. A las 4:30 a. m. me recogía un conductor –era la primera vez que me prestaban ese servicio. No como Uber, no como taxista, como conductor personal- y me llevaba al aeropuerto. Al llegar allí empezaba todo. Era una sala dispuesta para vuelos internacionales. La mayoría de las personas que pasaban por allí eran presidentes, gerentes, directivos de grandes compañías nacionales/internacionales. Entre las necesidades –adicionales- que identifiqué es que era fundamental conversar con ellos –me gustaba mucho porque sin excepción aprendía. Siempre me pareció interesante que la mayoría tenía curiosidad latente. Ellos, ellas querían saber quién era yo, para qué y por qué estaba allí, incluso después de que les comentara que era practicante universitaria y que me había propuesto al cargo de manera temporal-. Más adelante comprendería que al conversar con ellos, ellas lo que hacían era fortalecer las relaciones públicas de la empresa y las mías. Mucho tiempo después volverían las relaciones públicas a mi vida profesional. 

Hoy uno puntos –hacia atrás- con experiencias personales y profesionales -que en principio no tenían sentido inmediato- comprendo –futuro- la razón de vivir cada experiencia… ¨Me había convertido en otra mujer” y eso era/es bueno.

Hoy la invitación es a unir los puntos. Te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. 

Agradecimientos a Pontificia Universidad Católica de Argentina, EIC Escuela Internacional de Coaching, Ingeniería Humana, El Poder de las Conversaciones, Edward Bernays, Theodor Von Martius, Daniel Goleman, Daniel Aristizábal, Steve Jobs.


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