Opinión / AGOSTO 11 DE 2022

¿Y ahora qué?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Se inicia el reto de la transformación económica y social del país a través del Acuerdo Político Nacional que, a pesar de la aceptación por parte de unos congresistas y partidos, transmite incertidumbre.

Para algunos, la razón que impulsa con más fuerza a dar ese salto que espera el país, escuchando a la oposición, las críticas y conociendo la verdad, será poder tener conceptos u opiniones valiosos que sirvan para construir un mejor país.  

Por ese desorden institucional, parte del país cree que la presidencia está en manos de una persona, cuando la realidad es otra. De no existir interés, voluntad del Congreso y de partidos para hacer los cambios, servirle al país, estar unidos con empresarios y la sociedad civil, nunca esperemos cambios. Si nosotros no nos tocamos o aportamos, este seguirá siendo un país ciego, cojo, sin rumbo y sin poder. Construirlo es mejor. 

La expectativa de cambios obliga al gobierno poner a prueba la sinceridad del Congreso y de los partidos, ya sea por el tipo de iniciativas que presentan, por el apoyo o rechazo a proyectos como: Plan de Desarrollo, Presupuesto 2023, Reforma Tributaria y otras iniciativas, o por esas alternativas que reviven, las que quedarán archivadas y olvidadas por no corregirlas y que han originado malestar, verbigracia las que fueron la fuente que impulsó la rebeldía social.

La sola voluntad de querer solucionar, sin perder tiempo, muestran ser estos los congresistas que hoy se requieren, que le apuestan al cambio para el beneficio de la sociedad y los empresarios, mostrando así liderazgo, sinceridad y ganas de servirle al país. La expectativa del cambio obliga conocer a la sociedad y preguntar ¿Cuántos congresistas viejos o nuevos de partidos tradicionales están listos y dispuestos con su entrega a servirle al país?  

Construir un país sin conocer la verdad es ocultar y tapar la corrupción para no dejar gobernar. Por esa poca confianza que hay en la política es que hay líderes ya en el Congreso que pierden el interés por servir; muchos, por esconder actos no claros y por buscar su protección jurídica, negocian su voto y apoyan al grupo que les dé seguridad. Ahora, con el anuncio del presidente que dará duro a la corrupción del país en las gobernaciones, alcaldías e instituciones públicas, es posible que unos estén pensando sobre su actuar, antes de que los cojan.    

Aunque incomode, le obliga al presidente verificar a toda hora la ética y calidad profesional de sus apoyos y conocer la certeza de congresistas viejos o nuevos, su disposición real de servicio, lo que unido con otros o partidos estarán listos a transformar, cumplir y convertir los sueños esperados de la sociedad en soluciones y beneficios para el país.


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