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Autoridades ambientales, prestadores de servicios públicos y el sector cafetero coinciden en que la región enfrenta uno de los escenarios climáticos más exigentes del año, con aumento de temperaturas y proyecciones de déficit hídrico hasta diciembre. Cuidar el recurso hídrico es fundamental.

Hasta el pasado mes de mayo en el Quindío, las lluvias en el departamento disminuyeron un 65 % con respecto a lo registrado entre enero y abril. Actualmente el Quindío atraviesa un incremento de temperaturas que, según datos recopilados por las 19 estaciones hidrometereológicas ubicadas en la parte alta y baja de territorio, se registraron cambios en la temperatura pasando de 0.5 °C a 1.6 °C.

Está región del país no es ajena a los cambios climáticos y características que arrojan la persistencia y consolidación del Fenómeno del Niño, sin embargo, por ahora, desde la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, se advirtió que en este momento los índices permitidos del caudal ambiental permanecen estables, no obstante, para este segundo semestre de 2026 y hasta enero de 2027 las temperaturas pueden continuar en aumento y se evidenciará una notable disminución del caudal en los 21 ríos y quebradas que abastecen a los 12 municipios y son monitoreadas constantemente por la autoridad ambiental.

El caudal ambiental, explican desde la CRQ, es la cantidad de agua que debe permanecer en cada fuente hídrica para garantizar su equilibrio natural, y varía según la temporada, en época seca es menor que en temporada de lluvias por una condición propia del ecosistema. Cuando ese caudal se reduce, la autoridad ambiental ajusta los límites de captación de los prestadores del servicio, de manera que el recurso siga siendo suficiente para todos los usos.

El Fenómeno de El Niño se origina por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico y se evidencia igualmente en la atmósfera. Aunque los vientos recientes han ayudado a moderar un poco esa temperatura, reduciendo así la probabilidad de un “súper Niño”, el fenómeno continúa y se hará más fuerte entre agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.

Desde el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ya se vienen alertando incrementos de la temperatura del aire por encima de los valores climatológicos normales, en regiones del país como la pacífica, Andina y Caribe, principalmente, así como reducción significativa de lluvias.

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A pesar de los datos y disminución de la consolidación de un Súper Niño, desde la Corporación Autónoma Regional del Quindío ya se encuentran verificando y monitoreando las diferentes fuentes hídricas y trabajando con otros actores fundamentales como Empresas Públicas del Quindío, Empresas Públicas de Armenia, Comité de Cafeteros, entre otros actores para determinar estrategias que permitan el menor impacto en estrés hídrico, actividades industriales y consumo humano.

Entre esas estrategias, la CRQ adelanta jornadas de reforestación en las cuencas de las quebradas junto con la comunidad, con el propósito de generar microclimas que hagan sombra sobre las fuentes de agua y reduzcan así su evaporación en medio de las altas temperaturas.

El pasado viernes 10 de julio, en las instalaciones de la CRQ, se llevó a cabo una reunión interinstitucional con empresas prestadoras del servicio de acuerducto, el trabajo y esfuerzos ahora se centrarán en un monitoreo permanente que continúa involucrando una red de vigilancia, con guardabosques en la parte alta de la cordillera, estaciones hidrometeorológicas que miden temperatura, precipitación y nivel de los ríos, y aforos periódicos que complementan esa información. A esto se suma el monitoreo con drones e inspecciones oculares, un trabajo articulado entre distintas entidades para cuidar cada fuente hídrica.

José Alejandro Guevara, gerente de Empresas Públicas del Quindío, entidad que opera con el servicio de acueducto y alcantarillado en 9 de los 12 municipios, explicó que localidades como Filandia, Circasia y Salento, son zonas que sienten mayormente la ola de calor y la disminución del caudal de ríos y quebradas.

“Tenemos 24 fuentes hídricas y 2 pozos, de las fuentes hídricas tenemos 3 ríos y 21 quebradas. Nosotros hacemos monitoreo permanente, también reuniones constantes con la Corporación Autónoma Regional del Quindío para verificar las acciones y controles que ellos como autoridad ambiental nos realizan a nosotros como empresa prestadora. Lo importante es respetar el caudal ambiental, estamos a la espera de la aprobación de los Planes del Uso Eficiente del Agua por municipios y un PUEA para cada municipio que está en revisión de la Corporación. Seguimos también con las campañas de uso eficiente del agua, sensibilización ambiental en los municipios ante toda la comunidad”, explicó Guevara.

El Río Quindío ya presenta una disminución notable de entre un 10 % y 12 % respecto a mayo del presente año.

Los municipios que se apoyan en quebradas pequeñas para su abastecimiento, y no directamente en el río Quindío, son los que primero sienten el impacto de estas variaciones climáticas, por tratarse de fuentes con menor capacidad de resiliencia frente a periodos prolongados sin lluvias.

En representación del Comité de Cafeteros del Quindío, Fernanda Vargas, líder de Desarrollo Social encargada, explicó que la asistencia de la institución fue fundamental teniendo en cuenta que el suministro de agua es únicamente para uso agrícola y pecuario. En este caso se intensificarán los controles con los prestadores del servicio para detectar que no se realicen captaciones ilegales o concesionadas porque afectaría el abastecimiento de usuarios y en la actividad del Comité de Cafeteros.

Frente a las captaciones ilegales, la CRQ precisó que, una vez identificado un caso, se ordena la suspensión inmediata de la actividad y se remite el informe a la Fiscalía General de la Nación, teniendo en cuenta que el Código Penal contempla más de veinte conductas asociadas a delitos contra los recursos naturales, entre ellas el aprovechamiento ilegal del recurso hídrico.

La Corporación también adelanta control sobre los llamados usuarios especiales, como los lavaderos de vehículos, que deben operar con sistemas de recirculación del agua para minimizar su consumo.

Ante el panorama, Cortés Orozco, explicó que actualmente se está esperando la declaratoria oficial del fenómeno de la variabilidad climática por parte del IDEAM para emitir alertas, sanciones y cuidados sustentados ante las directrices de orden nacional.

En caso de que la escasez se agrave, la CRQ ya definió un orden de prioridad para el uso del agua del río Quindío: en primer lugar, el consumo humano o doméstico, y en segundo lugar el uso agrícola, por su relación directa con la seguridad alimentaria de la región. Los usuarios industriales serían los primeros en recibir restricciones, con la orientación de acudir a fuentes alternas, como aguas subterráneas, mientras el caudal se recupera.

Como parte de las medidas preventivas, desde 2024 la autoridad ambiental viene advirtiendo sobre posibles sanciones para los usuarios que registren un consumo superior al promedio, una vez se active formalmente la declaratoria de variabilidad climática.

La Corporación también hizo seguimiento al riesgo de incendios forestales en el departamento. Aunque hasta el momento no se han presentado eventos significativos en lo corrido del año, la entidad ya elaboró un mapa de calor con las zonas de mayor riesgo, aprendizaje derivado del incendio registrado en 2024 en el sector de Génova, documento que fue entregado al Consejo Municipal de Gestión del Riesgo para reforzar la vigilancia frente a quemas no controladas.

Finalmente, la CRQ hizo un llamado a la ciudadanía para sumarse al ahorro del recurso con acciones cotidianas como: cerrar la llave al cepillarse los dientes o lavar los platos, reducir la frecuencia de lavado de ropa, evitar el lavado innecesario de vehículos en andenes y uso de hidrolavadoras, acciones que valen cada segundo y aumenta el nivel de conciencia en el usuario. Con cerca de 700.000 habitantes en el departamento, la entidad recalcó que estos hábitos, replicados de manera colectiva, pueden representar un ahorro significativo de agua en los meses más críticos del fenómeno.