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Más de 120 campesinos participaron en un proyecto que promovió cultivos ancestrales, seguridad alimentaria y recuperación de saberes gastronómicos en zonas rurales de Génova, Pijao y Salento.

Más de 120 campesinos del Quindío participaron en un encuentro de saberes realizado en el Jardín Botánico del Quindío, evento con el que culminó el proyecto Cultivos comunitarios de plantas alimenticias nativas no convencionales (PANNC) para la construcción de paz y el fortalecimiento de las economías en zonas rurales del Quindío.

La iniciativa fue liderada por la Universidad de San Buenaventura, bajo la dirección del profesor Carlos Alberto Castaño, en alianza con el Jardín Botánico del Quindío, AgroColombia, el SENA y la Federación Comunal del Quindío, con financiación del Fondo Nacional de Financiamiento para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Francisco José de Caldas, del Ministerio de Ciencias.

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En el proyecto participaron 120 campesinos y cerca de 40 profesionales de distintas entidades. Las acciones se desarrollaron en 12 comunidades rurales de los municipios de Génova, Pijao y Salento, donde durante un año se implementaron huertas comunitarias con plantas alimenticias nativas no convencionales.

El propósito fue rescatar especies ancestrales y conocimientos gastronómicos tradicionales para recuperar la memoria alimentaria campesina y evitar la pérdida de recetas transmitidas entre generaciones. Entre las plantas cultivadas se destacan el chachafruto, la pringamoza, el bore, la cidra, el amaranto, el sacha inchi y el yacón.

Algunas de estas especies ya hacen parte de productos comercializados en mercados campesinos del departamento, entre ellos arequipe de chachafruto, arepas de bore, empanadas de pringamoza y avena de cidra, alternativas que buscan fortalecer la economía rural y diversificar la alimentación.

El Jardín Botánico del Quindío construyó un vivero especializado de plantas PANNC, distribuyó más de 900 ejemplares entre las comunidades y acompañó técnicamente los procesos de siembra y mantenimiento de las huertas.

El presidente y fundador del jardín botánico, Alberto Gómez Mejía, aseguró que este tipo de proyectos representan una respuesta parcial al problema del hambre en el Quindío y en el país. Además, señaló que las iniciativas contribuyen a enfrentar la pérdida de biodiversidad nativa y de conocimientos ancestrales asociados a la flora regional.