Saltar al contenido

Los cambios políticos regionales favorecen nuevos acuerdos diplomáticos, aunque persiste una percepción mayoritariamente desfavorable hacia Israel.

El giro político hacia la derecha que ha experimentado parte de América Latina durante el último año ha favorecido un acercamiento de varios gobiernos a Israel. El Ministerio de Exteriores israelí llegó a denominar 2026 como “el año de América Latina”, en referencia al fortalecimiento de los vínculos diplomáticos con la región.

Lea también: León XIV fue operado de un adenocarcinoma pulmonar y permanecerá hospitalizado

Este miércoles, ese acercamiento suma un nuevo episodio con la inauguración de la Embajada de Colombia en Jerusalén, ciudad que israelíes y palestinos reclaman como capital. La decisión se produce después de que el Gobierno de Gustavo Petro rompiera relaciones con Israel en 2024, en rechazo a las operaciones militares en Gaza.

En Colombia, el cambio de Gobierno abrió una nueva etapa en las relaciones bilaterales. En agosto, Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia con la promesa de recomponer los vínculos y “recuperar a sus aliados”. Antes de la investidura, el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, expresó su expectativa de que Colombia “volverá a ser una de las mayores amigas de Israel”.

Días después, Colombia se convirtió, en el segundo país del mundo, después de Estados Unidos, en reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967 y anexionado por ese país. En 1981, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaró esa anexión “nula y sin valor” mediante la Resolución 497.

Diplomacia de desastres

La cooperación entre Israel y Colombia también se hizo visible en agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste del país sudamericano. El Gobierno de Benjamin Netanyahu envió 82 rescatistas a Cali, entre ellos Roni Kaplan, portavoz del Ejército israelí en español.

Un proceso similar se produjo en Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero, se abrió una nueva etapa política y, después de los terremotos de junio, equipos israelíes participaron en las labores internacionales de rescate.

En agosto, dos meses después de los sismos, la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, quien anteriormente había mantenido una postura crítica frente a Israel, acordó restablecer los servicios consulares y la “cooperación técnica bilateral”, suspendidos desde 2009.

En octubre, después del terremoto de Panamá, Israel volvió a enviar ayuda humanitaria. El país centroamericano había recibido en mayo al presidente israelí por primera vez en su historia. Además, ambas naciones acordaron ampliar su tratado de libre comercio y fortalecer la cooperación en agua, ciberseguridad y salud.

Otros países de la región estrechan vínculos

El acercamiento a Israel también se ha extendido a Bolivia, Honduras, Chile y Argentina, aunque mediante procesos políticos y diplomáticos diferentes.

Bolivia, que rompió relaciones con Israel durante el Gobierno de Luis Arce en 2023, normalizó los vínculos en diciembre de 2025, bajo la presidencia de Rodrigo Paz. La ruptura se había producido en medio de la ofensiva israelí en Gaza, desencadenada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, en los que murieron alrededor de 1.200 personas.

Honduras, por su parte, volvió a enviar a su embajador a Jerusalén en agosto de 2025. Ese mismo mes, ambos países firmaron un memorando de entendimiento para ampliar la cooperación en defensa, seguridad nacional y fortalecimiento institucional frente al crimen.

En Chile, el presidente José Antonio Kast nombró como embajador en Israel al expresidente de la Comunidad Judía de Chile. Se trata del primer representante diplomático de ese nivel desde que el anterior mandatario, Gabriel Boric, llamara a consultas al embajador chileno tras los ataques del 7 de octubre.

Argentina también ha reforzado sus relaciones con Israel durante el Gobierno de Javier Milei. El mandatario ha viajado tres veces a ese país desde que asumió la Presidencia en 2023. Durante su visita más reciente, en abril de 2026, firmó con Benjamin Netanyahu los denominados “Acuerdos de Isaac”, concebidos para establecer un marco de cooperación entre Israel y países latinoamericanos.

El giro regional a la derecha

Para el politólogo argentino Arie Kacowicz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el fortalecimiento de estos vínculos no responde exclusivamente a una estrategia diplomática israelí, sino también a los cambios políticos internos de América Latina.

“Los factores esenciales se refieren al giro a la derecha en varios gobiernos latinoamericanos (Bolivia, Chile, Colombia, Honduras) y, en el caso venezolano, a un derrocamiento armado por parte de Estados Unidos”, explicó.

El académico subrayó que se trata de “fenómenos distintos”, relacionados principalmente con procesos políticos internos y no necesariamente con acciones impulsadas por Israel.

A ese escenario se suma, según Kacowicz, la relación entre mantener vínculos favorables con Israel y recibir un trato favorable de Washington.

El acercamiento diplomático no cambia la opinión pública

Pese al fortalecimiento de las relaciones entre varios gobiernos latinoamericanos e Israel, los cambios diplomáticos no se han traducido necesariamente en una percepción más favorable entre los ciudadanos.

Un estudio publicado en junio por el centro de investigación estadounidense Pew Research Center encontró que las opiniones desfavorables hacia Israel eran mayoritarias en cinco de los seis países latinoamericanos encuestados.

Chile registró un 60 % de opiniones desfavorables, seguido de México, con un 59 %; Colombia, con un 56 %; Argentina, con un 55 %, y Brasil, con un 52 %. En el caso argentino, el rechazo aumentó desde el 46 % registrado en 2025, pese a la postura favorable a Israel del presidente Milei.

Los resultados muestran una diferencia entre las decisiones de los gobiernos y las percepciones sociales. Los cambios actuales se producen principalmente en el ámbito gubernamental y no necesariamente en la sociedad civil.

La continuidad del acercamiento, concluyó, dependerá de las circunstancias y los cambios de la política interna de los países de la región.