Saltar al contenido

Los planes incluirían objetivos energéticos y nucleares, aunque existen dudas sobre la capacidad del arma para destruir instalaciones subterráneas.

El Ejército de Estados Unidos ha elaborado nuevos planes militares que contemplan el posible uso de la llamada «madre de todas las bombas» contra infraestructura energética e instalaciones nucleares de Irán, según informó CNN, citando a funcionarios estadounidenses familiarizados con las deliberaciones.

Lea también: León XIV fue operado de un adenocarcinoma pulmonar y permanecerá hospitalizado

La opción se estudiaría si el presidente estadounidense, Donald Trump, ordena reanudar las operaciones militares, ya sea antes o después de las elecciones legislativas de medio mandato previstas para el 3 de noviembre. Hasta el momento, la información disponible se refiere a planes de contingencia y no a una decisión confirmada de ejecutar el ataque.

El arma contemplada es la GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast (MOAB), considerada la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense. Su eventual utilización en el conflicto con Irán supondría una escalada significativa, de acuerdo con las fuentes citadas por la cadena.

Planes contra infraestructura energética y nuclear

Según CNN, Trump ha ordenado preparar opciones adicionales de ataque contra objetivos iraníes, entre ellos una parte importante de la infraestructura energética. Una de las fuentes consultadas indicó que esos planes incluyen la posibilidad de emplear la MOAB antes de que las fuerzas estadounidenses se retiren del área de responsabilidad del Mando Central (CENTCOM).

Ese escenario contemplaría ejecutar nuevos ataques, declarar una victoria y retirar posteriormente las fuerzas estadounidenses de la región. Sin embargo, se trata de una posibilidad recogida en las deliberaciones militares, no de una operación anunciada oficialmente.

Otra fuente señaló a CNN que los planes contra instalaciones nucleares iraníes también consideran explícitamente el uso de la MOAB, incluido el complejo conocido como Pickaxe Mountain, que Estados Unidos e Israel consideran relacionado con el programa nuclear de Teherán.

Trump ha amenazado en los últimos meses con atacar ese emplazamiento y ha reiterado que su objetivo es impedir que Irán obtenga armas nucleares. No obstante, la información sobre los componentes nucleares que supuestamente estarían almacenados allí procede de evaluaciones atribuidas a Washington e Israel.

Dudas sobre su eficacia contra instalaciones subterráneas

Pese a la potencia del arma, funcionarios familiarizados con la planificación militar han expresado dudas sobre su capacidad para alcanzar los objetivos estratégicos planteados por la Casa Blanca y cambiar el curso del conflicto.

La MOAB está guiada por GPS y diseñada para producir una enorme onda expansiva sobre una amplia superficie. Según la información difundida, puede devastar un área equivalente a varias manzanas urbanas, pero no está diseñada para penetrar a gran profundidad bajo tierra.

Esa limitación genera interrogantes sobre su utilidad contra instalaciones nucleares protegidas por capas de roca y estructuras reforzadas, como las que se atribuyen al complejo de Pickaxe Mountain.

Las fuentes citadas por CNN también cuestionan si el empleo de esta bomba bastaría para alcanzar los objetivos militares de Estados Unidos o inclinar la balanza a su favor. En privado, algunos funcionarios se preguntan si la Administración cuenta con una estrategia que permita integrar los posibles ataques en un plan para poner fin a la guerra.

Una posible escalada antes o después de las elecciones

La preparación de nuevas opciones militares coincide con la proximidad de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre. En esos comicios se renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado, en una votación que determinará el control del Congreso durante la segunda mitad del mandato de Trump.

De acuerdo con CNN, las deliberaciones internas incluyen distintas alternativas para actuar contra Irán, pero no está claro si el presidente ordenará reanudar las operaciones ni cuándo podría hacerlo.

Por ahora, el eventual uso de la MOAB permanece en el terreno de la planificación militar. Las dudas sobre su eficacia frente a instalaciones profundamente enterradas también dejan abierto el interrogante sobre si una operación de este tipo cumpliría los objetivos declarados por Washington.