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Entre madrugadas al volante y sueños de éxito, el cantante popular escribe canciones inspiradas en las confesiones de sus pasajeros.

Víctor Alejandro González Cruz se presenta con cierta timidez ante su propio nombre. Prefiere que lo llamen Alejo Matallán, el apodo artístico bajo el cual canta música popular desde hace una década, mientras de día y de madrugada conduce un taxi en Armenia, un oficio que, según cuenta, viene de familia.

Del karaoke a la música popular

Su acercamiento al canto no fue planeado. Egresado de negocios internacionales en el Instituto Universitaria EAM, relata que todo comenzó en un karaoke con amigos: empezó a cantar y la gente le pedía más. En ese entonces tenía una novia que lo animó a subir videos a redes sociales, lo que marcó el inicio de su búsqueda por convertirse en cantante.

El gusto específico por la música popular llegó después, de la mano del esposo de su hermana, aficionado a las cabalgatas y a ese género. González cuenta que en su familia se escuchaba más música salsa, pero que conectó con la música popular por lo que percibe como una conexión directa con lo que la gente vive a diario.

Entre sus canciones menciona “De Farra en Farra” y, sobre todo, “Tóxica”, producida junto a Jorge Parra. Según relata, el tema ganó fuerza en TikTok luego de que el exesposo de la influencer Aida Merlano lo usara en un video hace unos ocho meses, lo que impulsó su difusión. Ahora trabaja en un nuevo sencillo, “Más Buena”, para el cual busca la producción del músico conocido como Johan Productor.

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El taxi como contenido

Además de cantante, Alejo Matallán se ha convertido en creador de contenido: graba y comparte en redes las situaciones curiosas que vive a diario al volante, un material que utiliza tanto para entretener como para darse a conocer como artista

Para Alejo Matallán, el taxi no es solo su sustento: es también la fuente de sus letras. Cuenta que “Más Buena” surgió de una carrera con una pasajera que, según le contó ella misma, descubrió durante el trayecto que su pareja esperaba un hijo con otra mujer. Conmovido por el relato, dice haberla animado a valorarse y haber convertido esa conversación en canción.

Otro tema en proceso, “El Desatinado”, nació de un pasajero de aproximadamente 65 años, oriundo de Manizales, que según el cantante subió al taxi de buen ánimo y le relató fragmentos de su vida. El encuentro, que Matallán registró en un video que se hizo viral en redes sociales, terminó convertido en inspiración para una nueva composición.

Sobre los riesgos del oficio, el conductor asegura que Armenia es, en su experiencia, una ciudad tranquila, y que los inconvenientes, como pasajeros que no completan el pago del servicio, los asume con filosofía, sin mayor conflicto.

Sacrificios por un sueño

Compaginar el taxi con la música implica jornadas extensas: turnos que empiezan a las 4:00 a.m., presentaciones los fines de semana y madrugadas para volver a salir a trabajar al día siguiente. Según cuenta, invertir en un video musical puede costar entre 3 y 4 millones de pesos, y una producción con buen productor y masterización, hasta 7 u 8 millones, cifras que hoy supera con lo recaudado carrera a carrera.

El cantante reconoce que el camino no ha sido sencillo: habla de puertas cerradas, presentaciones interrumpidas a mitad de canción y momentos en que no ha contado con los equipos necesarios para un buen show. Aun así, dice mantener la confianza en lograr su sueño de vivir de la música.

Sobre el respaldo familiar, relata que su esposa no siempre apoyó el camino artístico, por los prejuicios que suelen rodear la vida de cantante. Con el tiempo, sostiene que el respaldo llegó, en la medida en que él demostró que su motivación no es la fama sino ofrecer una mejor vida a su familia.