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Familias, madres comunitarias e instituciones transformaron el tradicional suplemento en una amplia variedad de preparaciones para promover su consumo entre los niños.

La Bienestarina salió de la colada para convertirse en tortas, waffles, galletas, helados, postres, cupcakes y hasta churros. Esa fue la apuesta del Festival de la Bienestarina, realizado el pasado viernes 24 de julio en el colegio Ciudadela del Sur, sede La Fachada, donde 22 hogares comunitarios de Armenia demostraron que este alimento de alto valor nutricional puede hacer parte de múltiples preparaciones y convertirse en una herramienta para fortalecer la alimentación infantil.

La jornada reunió a madres comunitarias, padres de familia, niños, profesionales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y representantes de asociaciones para el bienestar infantil en un espacio pensado para exaltar el valor nutricional de la bienestarina, fortalecer la integración familiar y reconocer el trabajo que diariamente realizan quienes acompañan los procesos de atención a la primera infancia.

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Cada hogar comunitario preparó una receta diferente, decoró un stand y presentó un video relacionado con el producto. Al final, un jurado evaluó las propuestas para premiar la mejor preparación culinaria, el mejor video y la mejor puesta en escena, destacando además el compromiso de las familias que participaron activamente junto a sus hijos.

“Muchos solamente conocen la bienestarina para hacer colada. Con este festival queríamos mostrar que también se pueden preparar tortas, postres, almojábanas y muchas otras recetas aprovechando su alto valor nutritivo”, explicó Adriana Forero, madre comunitaria y una de las organizadoras del evento.

En esta edición participaron hogares comunitarios de sectores como La Fachada, Los Cámbulos, La Unión, La Milagrosa, El Bosque y El Niágara, entre otros barrios y sectores de la ciudad.

Mucho más que un suplemento alimenticio

La bienestarina hace parte de los programas de atención integral a la primera infancia del ICBF y es entregada exclusivamente a niños vinculados a modalidades como hogares comunitarios, Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y atención familiar.

Según explicó Gina Alejandra Rivera, profesional del Centro Zonal Armenia Norte del ICBF, este alimento representa uno de los principales apoyos nutricionales para miles de niños colombianos y únicamente puede ser distribuido dentro de los programas oficiales del Instituto.

“La Bienestarina es emblemática del ICBF. No es un producto de venta libre, solamente pueden acceder a ella las familias vinculadas a los programas de primera infancia. Incluso es considerada un tesoro de la nación“, señaló.

Por su parte, Leidy Johanna Gutiérrez, auxiliar de enfermería de Asoinfancia, recordó que este alimento contiene vitaminas y nutrientes esenciales elaborados a partir de ingredientes como soya y otros componentes naturales, razón por la cual forma parte de la alimentación diaria que reciben los menores en los hogares comunitarios.

Además del consumo dentro de las unidades de servicio, cada familia recibe periódicamente una ración para preparar en casa, motivo por el cual el festival buscó ofrecer nuevas alternativas para incorporarla a la alimentación cotidiana de los niños.

La cocina se convirtió en un escenario pedagógico

El recorrido por los diferentes estands permitió descubrir preparaciones que iban mucho más allá de las recetas tradicionales, pues las familias presentaron torta de naranja con bienestarina, sorbete con lentejas, helados de coco, malteadas de mango, waffles, cupcakes, galletas, deditos, tortas de zanahoria, cocadas, cuajadas y diversas versiones de postres tipo tres leches, entre muchas otras propuestas.

Algunos participantes explicaron paso a paso la elaboración de sus recetas, mientras que otros aprovecharon el espacio para transmitir mensajes sobre la importancia de una alimentación saludable. Incluso uno de los hogares presentó una decoración inspirada en los símbolos patrios y el lema “Que brille la nutrición“, resaltando el valor que representa la bienestarina dentro de los programas del ICBF.

El objetivo principal era demostrar que este complemento alimenticio puede incorporarse fácilmente en diferentes preparaciones sin perder sus propiedades nutricionales y logrando una mejor aceptación entre los niños.

Un espacio para fortalecer a las familias

Kelly Castro, profesional psicosocial de Asoinfancia, explicó que estas actividades permiten fortalecer los vínculos familiares mediante experiencias compartidas que posteriormente pueden replicarse en el hogar.

“Buscamos incentivar el consumo de la bienestarina, especialmente porque muchos niños pertenecen a sectores vulnerables donde existen riesgos asociados al bajo peso. Pero también queremos promover espacios de integración familiar en los que participen padres, madres e hijos“, indicó.

Así mismo, la agente educativa Consuelo Arias explicó que el Festival de la bienestarina volvió a realizarse de manera presencial después de varios años sin desarrollarse debido a la pandemia.

Según reiteró, recuperar este tipo de encuentros permite fortalecer los lazos afectivos entre las familias y las madres comunitarias, además de incentivar una mayor participación de los padres en los procesos pedagógicos.

Los hogares comunitarios participantes atienden principalmente niños entre los 18 meses y los 4 años y 11 meses de edad, una etapa considerada fundamental para el desarrollo físico, cognitivo y emocional.

El trabajo silencioso de las madres comunitarias

El festival también sirvió para visibilizar la labor que diariamente realizan las madres comunitarias en distintos barrios de Armenia, quienes relataron que su jornada comienza desde muy temprano para preparar los alimentos y adecuar los espacios antes de recibir a los niños, quienes permanecen en las unidades de servicio durante gran parte del día.

Además de brindar alimentación, desarrollan actividades pedagógicas, acompañan el crecimiento de los menores y mantienen un trabajo permanente con las familias y con las asociaciones que apoyan la operación de los hogares comunitarios.

Actualmente, algunas madres comunitarias hacen parte directamente de la planta del ICBF, mientras que otras continúan vinculadas mediante asociaciones como Asoinfancia, Asomapri y Asotrainfa, organizaciones que suministran alimentación, materiales pedagógicos y acompañamiento técnico.

No obstante, señalaron que uno de los principales desafíos que enfrentan actualmente está relacionado con las dificultades para acceder oportunamente a citas médicas, controles de crecimiento, odontología y atención especializada para los niños debido a las demoras de algunas EPS.

A pesar de estas dificultades, las organizadoras destacaron la amplia participación obtenida durante el Festival de la Bienestarina y anunciaron que el próximo encuentro comunitario será el Festival de la Cometa, previsto para mediados de agosto, con el propósito de seguir promoviendo espacios de integración entre las familias y los hogares comunitarios.