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Opinión / FEBRERO 02 DE 2023

¿Dónde están los congresistas?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El 2023 fue bautizado por los colombianos como el año del cambio y de las reformas claras y estructuradas. El país la espera avanzar, con estudios y análisis correctos y no haciendo lo del pasado. Lamentable que el Congreso, amigo o no del gobierno, y los diferentes partidos no hayan anticipado ni explicado parte de lo acordado en las mesas de trabajo sobre las reformas y, concretamente, cómo se financiarán, si con iguales tarifas o diferentes con base en salarios y labores de trabajadores, independientes o pensionados,; si con más o menos aportes del presupuesto o subsidios y con la ampliación de su cobertura. Cómo será la transición, cómo será la auditoría y el control, quién y cómo se ejercerá, como se asignará. Qué pasará con las experiencias y errores del pasado, las que obliga al Congreso demostrar más ética, interés y profesionalismo y menos proselitismo ideológico. Pasa 2023, sin definir nada, se avanza rápido encerrados los congresistas mirando su futuro, guardando silencio con las reformas que hacen que se dividan más al país.

Es triste ver un Congreso y partidos políticos quietos, como si el clamor de una sociedad al cambio no les interesara. Siguen más pendiente de las elecciones, de candidatos, de avales y recursos locales para manejar a futuro. 

Les faltó ganas. Resulta incomprensible que conociendo lo que se adelanta en las mesas de trabajo con las reformas, no revisaran o ejercieran presión sobre ellas para conocer avances, revisar, estudiar lo acordado y opinar en su momento para ir ganando tiempo a su estudio final antes de que lleguen al Congreso. Con el poder de los congresistas se pudo haber insistido sobre las mesas de trabajo, conocer los avances o pactos, pero no fue así. El simple detalle de no querer adelantar las sesiones extras a enero y ganar tiempo y espacio para el estudio del Plan de Desarrollo, las reformas, la adición al presupuesto y otros, demostraron en el Congreso, otra vez, su poco interés.

Increíble. Entonces ¿Dónde está eseCongreso elegido o ese interés por el país?

Se amplía esa agonía de la supuesta organización e integración abierta al país de las mesas de trabajo, allí lo que se ve es una gran ausencia al país, poca agilidad, las integran profesionales expertos que debían haber mostrado al país todo. Ese silencio, más que construir, hace de las reformas un auténtico peligro, que con el poco tiempo y sin conocer cambios, es más riesgoso pues cualquier ajuste. Falta revisar, analizar por parte del Congreso, con claridad y de cara al país; no es una sola reforma, son varias que modificará parte de la estructura del país y que se espera no afecten a futuro la estabilidad financiera. Esa estrategia de no difundir sugiere sospechas, es como si tuvieran temor de dañar lo acordado. 

De aprobar gastos y costos permanentes, con ingresos transitorios y no fijos, pone al país, a futuro, en un gran o alto riesgo fiscal y financiero. 

Ahora solo queda esperar que el Congreso o parte de él no sea como expresó Sócrates: “Solo es sabio quien sabe lo que no sabe, no quien se engaña creyendo saber e ignora incluso su propia ignorancia”.


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