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La intervención artística en Bogotá rechazó el retiro de más de 30 piezas relacionadas con los derechos de las mujeres, la población LGBTI y la memoria del conflicto armado.

Una docena de jóvenes pegó este sábado reproducciones de obras retiradas del Museo Nacional de Colombia en los muros exteriores de la institución, en Bogotá. La acción se realizó durante una protesta contra la decisión del Gobierno de retirar más de 30 piezas de la exposición, una medida que los participantes consideran un intento de excluir parte de la memoria histórica del país.

Las reproducciones fueron instaladas sobre los ladrillos de la obra exterior LATEREM, El Bloque Nos Une, del artista Sergio Mendoza. La intervención hizo parte de un plantón que reunió a cerca de un centenar de personas con carteles, banderas y megáfonos, y que bloqueó parcialmente la carrera Séptima, una de las principales vías de la capital.

Alejandro, estudiante de Antropología que participó en la actividad y pidió no revelar su identidad completa, explicó a EFE que las piezas retiradas estaban relacionadas con los derechos de las mujeres, las comunidades LGBTI y la historia de los pueblos negros e indígenas.

El joven afirmó que la intervención buscaba defender la memoria y la historia del país. También señaló que los participantes optaron por utilizar el espacio público porque no podían pegar las reproducciones dentro del museo, un lugar patrimonial.

La protesta se desarrolló bajo consignas contra la censura y en defensa de la diversidad y las luchas sociales representadas en las exposiciones.

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¿Qué obras fueron retiradas del museo?

Según los reportes sobre la decisión, al menos 30 afiches, fotografías y objetos fueron retirados de tres salas del Museo Nacional. Las piezas estaban relacionadas con los movimientos feministas y LGBTI, las víctimas de la violencia política y el acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las FARC.

Entre los elementos retirados estaban una bandera del orgullo perteneciente a la activista Elizabeth Castillo, un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa —candidato de la Unión Patriótica asesinado en 1990— y el llamado Balígrafo, una pluma elaborada a partir de una bala que fue utilizada en la firma del acuerdo de paz.

La ministra de las Culturas, Paola Holguín, defendió la decisión al afirmar que el museo no debe funcionar como un instrumento de “adoctrinamiento político”. El retiro de las piezas se produjo en medio de la denominada “contrarrevolución cultural” anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella.

El retiro de las piezas abrió un debate sobre el papel de las instituciones culturales en la representación de la diversidad, las víctimas y los distintos procesos políticos del país. Mientras el Gobierno cuestiona el contenido de algunas exhibiciones, los manifestantes reclaman que estas memorias permanezcan visibles en los espacios públicos.

Creado en 1823, el Museo Nacional de Colombia es uno de los museos más antiguos de América y alberga colecciones relacionadas con la historia y el patrimonio nacional.