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Manzanilla, lavanda, pasiflora y valeriana son algunas de las plantas más utilizadas. Sin embargo, que sean naturales no significa que funcionen para todos ni que estén libres de riesgos.

La ansiedad ocasional puede aparecer ante situaciones de estrés, preocupaciones laborales, problemas familiares o acontecimientos importantes. En esos casos, algunas personas recurren a bebidas calientes elaboradas con plantas medicinales buscando relajarse.

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Pero hay una precisión importante: una infusión puede ser un complemento para momentos de tensión, pero no debe considerarse un tratamiento comprobado para un trastorno de ansiedad. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos (NCCIH) señala que la evidencia científica sobre varios productos naturales es todavía limitada o no concluyente.

Manzanilla: una de las opciones más estudiadas

La manzanilla es probablemente una de las infusiones más populares cuando se busca relajación. Algunos estudios preliminares con extractos de manzanilla han encontrado posibles beneficios en personas con trastorno de ansiedad generalizada, aunque las investigaciones todavía no permiten afirmar de manera definitiva que sea un tratamiento para la ansiedad.

Tomada como té, suele considerarse segura en las cantidades habituales de los alimentos. No obstante, puede provocar reacciones alérgicas, especialmente en personas alérgicas a plantas relacionadas con las margaritas, crisantemos o ambrosía.

También se han descrito posibles interacciones con algunos medicamentos, entre ellos la warfarina y determinados sedantes.

Lavanda: aroma relajante, pero con evidencia limitada

La lavanda también se ha estudiado en relación con la ansiedad. Algunas investigaciones sobre productos de lavanda administrados por vía oral han encontrado posibles efectos beneficiosos, pero los estudios tienen limitaciones y todavía se necesitan investigaciones de mayor calidad.

Una taza de infusión de lavanda puede formar parte de una rutina de relajación, pero no debe confundirse con los productos de lavanda estudiados en ensayos clínicos: los resultados obtenidos con cápsulas o extractos no necesariamente pueden trasladarse directamente a una taza de té.

Pasiflora: otra planta utilizada para relajarse

La pasiflora aparece entre las plantas utilizadas tradicionalmente para disminuir la tensión y favorecer la calma. El NCCIH señala que existe una pequeña cantidad de investigación que apunta a un posible efecto sobre la ansiedad, pero los resultados no son suficientes para establecer conclusiones definitivas.

Por eso, puede considerarse una opción complementaria para la relajación y el sueño. Sin embargo, cuando se trata específicamente de ansiedad, no debería utilizarse para sustituir un tratamiento médico cuando existe un problema de ansiedad persistente.

Valeriana: popular, pero no necesariamente la respuesta

La valeriana suele asociarse con la relajación y el sueño. Sin embargo, cuando se trata específicamente de ansiedad, el NCCIH indica que no existe suficiente evidencia para determinar si realmente resulta beneficiosa.

Además, puede producir efectos secundarios como dolor de cabeza, malestar estomacal, somnolencia o sensación de embotamiento. La seguridad de su utilización durante largos periodos tampoco está bien establecida.

¿Y qué pasa con otras plantas?

También se utilizan tradicionalmente plantas como la melisa o toronjil, pero la cantidad y calidad de la evidencia disponible es mucho menor que la popularidad que han adquirido estas preparaciones.

Una revisión reciente sobre productos de venta libre para la ansiedad encontró que las infusiones propiamente dichas han sido poco estudiadas en ensayos clínicos, entre otras razones por las dificultades para establecer dosis y comparar productos.

Por eso, conviene desconfiar de las afirmaciones que presentan una determinada mezcla de hierbas como una solución garantizada para la ansiedad. Lo mejor es consultar con un especialista.

Natural no significa automáticamente seguro

Este es uno de los puntos que más debe tenerse en cuenta. Las plantas medicinales pueden tener efectos sobre el organismo y también interactuar con medicamentos.

La seguridad depende de factores como la edad, el embarazo o la lactancia, las enfermedades que tenga la persona y los medicamentos que esté tomando.

Por ejemplo, la manzanilla puede interactuar con determinados medicamentos, mientras que la lavanda podría tener interacciones con algunos productos sedantes.

Además, no conviene confundir una infusión preparada con la planta con aceites esenciales, extractos concentrados o cápsulas: no son necesariamente equivalentes ni tienen la misma concentración.

¿Cuándo una infusión ya no es suficiente?

Una taza de manzanilla, lavanda u otra planta puede formar parte de una rutina de relajación, pero hay una señal clara para cambiar de estrategia: si la ansiedad persiste, se vuelve difícil de controlar o empieza a interferir con la vida cotidiana, es recomendable buscar valoración profesional.

El NHS recomienda consultar a un profesional de salud cuando una persona tiene dificultades para afrontar la ansiedad, el miedo o el pánico, especialmente cuando las medidas que intenta por su cuenta no están funcionando.

Esto es importante porque detrás de los síntomas puede existir un trastorno de ansiedad que requiere un abordaje específico. Los tratamientos convencionales, incluida la psicoterapia y, cuando está indicado, la medicación, cuentan con evidencia para los trastornos de ansiedad.

La recomendación final

Las infusiones naturales pueden ser un complemento para crear un momento de calma, pero no deben venderse como una cura contra la ansiedad. Entre las opciones más conocidas están la manzanilla, la lavanda, la pasiflora y la valeriana, aunque el respaldo científico varía considerablemente entre ellas.

Si los síntomas no mejoran, se repiten con frecuencia, afectan el sueño, el trabajo, las relaciones personales o dificultan las actividades cotidianas, lo responsable es dejar de depender únicamente de las infusiones y consultar a un médico o profesional de salud mental para determinar qué está ocurriendo y cuál es el tratamiento adecuado.

Recordemos que esta información es de carácter periodístico y general y no sustituye una valoración médica individual.