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El gerente del Hospital Mental de Filandia, Juan Carlos Patiño Zambrano, explicó las estrategias que se adelantan en el Quindío para atender las afectaciones emocionales provocadas por el sismo del 10 de agosto.

El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó daños visibles en viviendas, edificaciones e infraestructura del Quindío, pero sus consecuencias también se manifiestan en un ámbito menos evidente: la salud mental de quienes vivieron el sismo, perdieron sus viviendas o enfrentan incertidumbre sobre su futuro.

Juan Carlos Patiño Zambrano, gerente del Hospital Mental de Filandia, señaló que la emergencia representa un desafío que debe atenderse desde ahora para evitar que las consecuencias psicológicas se prolonguen durante años.

Para el funcionario, uno de los principales aprendizajes del desastre de 1999 está relacionado con la necesidad de entender la reconstrucción como un proceso que va mucho más allá de recuperar las estructuras físicas.

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“Definitivamente lo que tenemos que evitar es lo que se nos presentó en el año 99. Se reconstruyeron las vías, los edificios, pero no se pensó en el tejido social”, apuntó.

Según explicó, las personas que perdieron sus apartamentos, sus inversiones, sus proyectos de vida o la tranquilidad de sus hogares pueden desarrollar afectaciones que no necesariamente aparecen inmediatamente después del evento.

“Necesitamos reconstruir la salud mental de todos porque la persona que perdió su apartamento, su sueño, su inversión tiene una gran afectación en su salud mental y no precisamente es por apego a lo material, va más allá”.

Agregó: “Este acontecimiento en un futuro podría tener secuelas en su salud, en su comportamiento, en la manera de comportarse con su entorno. Razón por la cual para nosotros es de vital importancia poder llegar a esas personas que necesitan una atención y poder hacer el seguimiento para que no tengamos esa deuda del 99”, agregó.

Para el funcionario, la atención no debe esperar a que las personas lleguen a una crisis que requiera hospitalización. La apuesta es llevar los servicios de salud mental directamente a los territorios afectados y hacer seguimiento a los casos identificados.

Para atender la emergencia

El Hospital Mental de Filandia puso en marcha dos líneas de atención después del sismo. La primera está dirigida al talento humano de la propia institución, con un equipo de profesionales encargado de brindar acompañamiento telefónico a los funcionarios.

“Tenemos seis funcionarios atendiendo vía telefónica a todo el talento humano del Hospital Mental de Filandia”.

La segunda ruta está enfocada en la población del departamento. Para ello se creó una mesa interinstitucional de atención en salud mental posdesastre, en la que participan entidades públicas, instituciones académicas, organizaciones profesionales y voluntarios.

El objetivo es establecer criterios terapéuticos compartidos, organizar intervenciones por barrios y comunas y evitar que varias instituciones atiendan al mismo paciente sin coordinación.

En esta estrategia participan, entre otras instituciones, la Federación Colombiana de Psiquiatría, facultades de Medicina, Psicología, Enfermería y Psiquiatría de distintas universidades, profesionales voluntarios y entidades gubernamentales.

Componentes para la atención

La estrategia departamental contempla desde la promoción y la prevención hasta la atención clínica especializada.

También incluye los primeros auxilios psicológicos, la intervención en crisis, la continuidad de los tratamientos, la atención psicosocial comunitaria y un enfoque diferencial según las características de cada población.

Uno de los puntos considerados fundamentales es el cuidado de los propios equipos de respuesta, debido a la carga emocional que enfrentan los profesionales que recorren las zonas afectadas.

Otro elemento es la recopilación de información que permita conocer el impacto real de la emergencia y hacer seguimiento a las personas atendidas, con el propósito de elaborar un reporte epidemiológico que pueda ser entregado a las autoridades nacionales.

Caracterizar, intervenir y hacer seguimiento

Patiño Zambrano explicó que el trabajo se desarrolla en varias etapas. La primera consiste en caracterizar las afectaciones de salud mental en los diferentes municipios y sectores.

“La intención es establecer una lectura rápida de lo que ocurre en cada comuna y barrio para determinar dónde están las mayores necesidades. Después se desplazarán equipos mixtos conformados por médico, enfermero, psicólogo, psiquiatra, trabajador social y terapeuta”, dijo.

La tercera fase corresponde a la acción social y la recuperación de la salud mental en los barrios afectados, mientras que la cuarta estará relacionada con el seguimiento de los casos.

Para facilitar el proceso, el Gobierno departamental entregó un protocolo aprobado por las instituciones que participan en la estrategia y desarrolló un aplicativo para unificar la información.

Las acciones comenzaron la semana pasada en los municipios con mayor afectación por el sismo. Sin embargo, no se trata de un trabajo exclusivamente departamental, pues el Hospital Mental también acompaña al Valle del Cauca con capacitación y primeros auxilios psicológicos dirigidos al talento humano del sector salud.

Ansiedad y depresión, entre las principales afectaciones

De acuerdo con los casos atendidos hasta el momento, el gerente del Hospital Mental de Filandia señaló que entre las principales manifestaciones clínicas identificadas después del terremoto están la ansiedad y la depresión.

“La ansiedad en primer nivel, en segundo nivel la depresión. Básicamente hemos podido entender esos dos aspectos”, afirmó.

La atención también ha permitido identificar una afectación importante entre niños y adolescentes, razón por la cual se trabaja en la incorporación de psiquiatría infantil a las jornadas extramurales.

Además, el Hospital Mental articula con la Federación Colombiana de Psiquiatría la posibilidad de realizar teleconsultas con especialistas que se sumarían voluntariamente al proceso.

Hospital Mental mantiene sus servicios habilitados

Patiño Zambrano aseguró que las sedes del Hospital Mental no sufrieron daños estructurales que comprometan la atención de los pacientes. Las instalaciones fueron revisadas técnicamente y se mantienen habilitadas.

La institución cuenta con cuatro sedes de operación: dos en Filandia, una en Armenia y otra en Salento. Entre ellas se encuentran las instalaciones de Armenia, donde funciona el servicio de hospital día y consulta externa, y la sede de Salento. La información oficial disponible también registra sedes del Hospital Mental en Filandia. 

La prioridad, explicó, es fortalecer la atención comunitaria y evitar que las personas lleguen a niveles de crisis que hagan necesaria una hospitalización.

“Lo que procuramos es disminuir los pacientes hospitalizados, es poder llegar a ese enfoque comunitario sin necesidad de llegar al último nivel que sería la hospitalización, por eso, quienes en sus casas no han recibido atención, se pueden acercar a nuestras sedes. Por otra parte invitamos a quienes ya venían en consultas o tratamientos, a no interrumpir los procesos por la emergencia”.