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La obesidad fue declarada epidemia global por la OMS y ya afecta a uno de cada cuatro adultos en Colombia. Las proyecciones indican que para 2030 el número de personas obesas en el mundo podría superar los 1.130 millones.

Colombia enfrenta un aumento sostenido en los casos de sobrepeso y obesidad, una condición que expertos internacionales consideran uno de los principales retos actuales en salud pública. De acuerdo con el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, el 26 % de los adultos colombianos vive con obesidad y más del 60 % de la población presenta exceso de peso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó la obesidad como una epidemia global y advierte que las tasas se han triplicado desde 1975. Las proyecciones indican que para 2030 el número de personas obesas en el mundo podría superar los 1.130 millones.

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Especialistas coinciden en que el crecimiento de esta enfermedad está relacionado con cambios en los estilos de vida, el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y factores sociales y metabólicos que influyen directamente en la salud de la población.

La obesidad, una enfermedad crónica

Actualmente, la obesidad es reconocida como una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva. Según expertos médicos, no se trata únicamente de un tema estético, sino de una condición asociada a más de 200 complicaciones médicas.

Entre las principales enfermedades relacionadas se encuentran la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño y algunos tipos de cáncer, lo que incrementa los costos del sistema de salud y reduce la calidad de vida de quienes la padecen.

Ante este panorama, diferentes instituciones médicas del país han comenzado a fortalecer servicios especializados para la prevención y tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad, incorporando enfoques multidisciplinarios que incluyen atención médica, nutricional, psicológica y metabólica.

Estos modelos buscan superar el enfoque tradicional centrado únicamente en la cirugía bariátrica, promoviendo tratamientos personalizados y seguimiento a largo plazo para evitar recaídas y favorecer cambios sostenibles en los hábitos de vida.

Prevención y hábitos saludables

Profesionales en medicina del deporte destacan que la actividad física cumple un papel fundamental tanto en la prevención como en el tratamiento de la obesidad. La práctica regular de ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el riesgo cardiovascular y contribuye al mantenimiento del peso corporal.

Las recomendaciones generales incluyen reducir el tamaño de las porciones, evitar bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, priorizar alimentos naturales y mantener actividad física semanal entre tres y cinco horas, conforme a las guías internacionales.

Asimismo, los especialistas resaltan la importancia de dormir entre siete y nueve horas diarias y disminuir los niveles de estrés, factores que también influyen en el metabolismo y el control del peso.

El aumento de casos en Colombia refleja una tendencia global que obliga a fortalecer estrategias preventivas, educación en salud y atención integral, con el objetivo de enfrentar una enfermedad que continúa creciendo en todas las regiones del mundo.