Opinión / MAYO 02 DE 2022

Espacio público ¿para todos?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Uno de los desafíos actuales es la creación y recuperación de espacios públicos de calidad, incluyentes, seguros, accesibles y sostenibles. De acuerdo a la Carta de Espacio público de ONU-hábitat los principios clave son, primero considerar el enfoque a nivel de ciudad, es decir, deben corresponder a la forma, la función, la conectividad, pero en especial a las dinámicas propias y a la memoria e identidad de la ciudad. Segundo, invertir en el espacio público ayuda a la economía local e informal, por lo tanto, la gestión, el mantenimiento y las políticas públicas son esenciales. Otro de los aspectos, es mitigar la pérdida del espacio público por el incremento de las urbanizaciones privadas y cerradas, esto limita no solo la accesibilidad sino la variedad de espacio públicos. Y, por último, menciona que tanto los edificios como el espacio público deben ser sostenibles, lo que implica pensar en el carácter social, económico y ambiental. 

De acuerdo a lo anterior, el espacio público además de corresponder a un eje estructurante de la ciudad, es el espacio común y colectivo, pero también el contenedor de la vida urbana, por lo cual, seguir pensando en la privatización del espacio tanto en urbanizaciones como en los llamados “espacios públicos contemporáneos” refiriéndose a los centros comerciales que hoy en día representan el espacio social por su carácter de “bonito, limpio y seguro” es generar espacios públicos excluyentes y no sustentables, además de la perdida de identidad y de memoria de la ciudad. Por lo tanto, la agenda urbana busca promover la creación de espacios públicos seguros, inclusivos, verdes, y de calidad espacial, tanto en las calles, como plazas, parques, jardines en los diferentes sectores de la ciudad, acordes a las necesidades de barrio, de localidades y de la sociedad, esto implica pensar en la conectividad, movilidad, espacios de ocio y recreación sin perder las dinámicas propias y la identidad. 

El reto del espacio público es hacer ciudad desde la alteridad, es decir, desde la compresión y el respeto por el otro, ya que uno de los principales factores de la perdida y la privatización del espacio publico es la intolerancia y la violencia entre nosotros mismos, ya que optamos por el uso del centro comercial y no de la calle como espacio colectivo. El espacio público es fundamental para el desarrollo de la vida colectiva, de la representación de la sociedad y es un derecho fundamental, un derecho a la inclusión. 

Armenia cuenta con desafíos en el desarrollo de nuevos espacios, pero el enfoque debe estar en la recuperación de espacios públicos, de la seguridad y en especial, de la identidad y memoria representada y simbolizada en nuestras formas de habitar. Sin embargo, encontramos espacios olvidados y/o privatizados, como el parque el bosque y el parque de la vida, pulmones verdes de la ciudad, parques de barrio sin mantenimiento y casi inexistentes, calles imposibles de caminar y espacios inseguros, entonces ¿qué tan incluyente es la visión del espacio público en Armenia?, realmente estamos direccionando la ciudad y el espacio público bajo los criterios de espacios colectivos, seguros e inclusivos y además sustentables o solo consideramos el espacio público privatizado como parte de nuestra identidad. 


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