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Opinión / MAYO 14 DE 2023

Gremio cafetero en la mira

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

A raíz de la elección del nuevo gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, German Bahamón, en lo cual el presidente Petro se mostró contrariado por no habérsele tenido en cuenta lo que luego ratificó con el cambio de los ministros de Hacienda, Ocampo, y de Agricultura, López, por no haberlo respaldado en esto, el nuevo Minhacienda Bonilla ha planteado la supuesta necesidad de revisar el futuro tanto de la entidad como del fondo parafiscal que maneja y que corresponde a un impuesto de los cafeteros exclusivo para inversiones del sector.

Al respecto el exministro Juan Camilo Restrepo ha hecho un llamado de alerta a la dirigencia cafetera del país, con tradicional influencia en nuestra región, para que reaccione con vehemencia, frente a esa forma “descomedida como el actual gobierno ha venido tratando el gremio, sin justificación alguna” desde el mismo momento que forzó la renuncia del anterior gerente. La federación es una ONG rural creada desde el año 1927 por los cultivadores del grano, con el fin de contar con una representación a nivel nacional e internacional, procurando el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de los caficultores. En efecto, la entidad contribuye a promover el cultivo del café en nuestro país y su exportación al mercado internacional. Es una entidad sin afiliación a partido político alguno. 

 Como toda organización del tamaño y liderazgo que, a nivel mundial ha alcanzado Fedecafé, es natural y entendible que cuente con contradictores, pero es justo reconocer la labor positiva que ha adelantado a través de los comités regionales, en obras de infraestructura como mantenimiento de vías, acueductos, escuelas, saneamiento básico y vivienda rural. Igual los servicios de asistencia técnica, programas de actualización, actividades de integración, comercialización a través de las cooperativas. Todo esto lo realiza la Federación con el fondo parafiscal que se nutre principalmente con contribución fija aportada por los caficultores a razón de 6 centavos de dólar por cada libra de café exportada. Además, con los ingresos de la comercialización del café liofilizado, de la venta de café verde y los aportes del uso de la marca Juan Valdez. Se estima esa suma en $400.000 millones por año, que son engrosados con programas de cofinanciación, en convenios con los departamentos y municipios para engrosar la inversión en cada región.

Recuerda  el exministro Restrepo las reglas de oro en el manejo de la fiscalidad del sector cafetero: Primero, los dineros son aportados por los mismos cafeteros para bienestar y desarrollo de su actividad productiva y de sus familias y “no tienen por qué ser manejados desde la Casa de Nariño”. Segundo, conservar relaciones armónicas que siempre han existido entre el gobierno y la federación desde la  creación del FNC en 1940. Refiere que aunque el gobierno habló de buscar una mayor democratización del sector cafetero, el gremio cuenta con la mayor participación democrática y cada 4 años cerca del 65 % de los cafeteros cedulados vota para elegir comités municipales y departamentales. Alerta pues, cafeteros.
 


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