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Quindío / SEPTIEMBRE 26 DE 2023 / 5 meses antes

Adiós al guardián del bosque y las cascadas

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Adiós al guardián del  bosque y las cascadas

Gratitud y pesar por la partida de un ser maravilloso.

Los habitantes de Filandia - y especialmente los que fueron sus alumnos -despiden al profesor Hugo Hernán Rave en su partida a la eternidad. Ha muerto un hombre íntegro, luchador incansable por el medio ambiente y defensor de los espacios boscosos que rodean a la Colina Iluminada del Quindío. 

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Con los estudiantes de la Institución Educativa Liceo Andino de la Santísima Trinidad desarrolló, a principios del siglo XXI, una intensa labor de inventario de los recursos hídricos del municipio, lo que se logró a través de la organización ecológica llamada "Asociación Verde de Filandia". Su interés se centró en el conocimiento de recónditos y hermosos lugares, donde las caídas de agua son el tesoro natural más desconocido. El que ellos estaban identificando, como una prioridad ante la problemática que se vive en Filandia con la desaparición de reservorios acuíferos, la deforestación en las microcuencas y hasta la extinción de los humedales. Lugares preciosos, estos, que el profesor Rave incluyó en ese importante inventario y que se encuentran en la región montañosa en límites con Salento. 

Gracias a su empeño, a su vocación ecológica y a la constancia, conocimos los filandeños la existencia de 61 cascadas. La más alta de ellas en el sector de Lusitania y las tres más frágiles, cerca del Barrio San José, las que también alimentan el riachuelo del que se abastece el municipio de Ulloa. 

Han quedado en orfandad los bosques y cascadas con la sensible desaparición del profesor Rave. Ahora se sentirá el murmullo triste de esas bellas cascadas, cuando el agua cae por las rocas y llena los pozos cristalinos. Pero también se mecerá en agonía la frondosa vegetación de los senderos boscosos del Bremen y el Barbas, que tantas veces él recorrió en jornadas educativas con sus estudiantes. La ausencia se extenderá, con su dolor, a cada uno de los filandeños, que vemos impávidos cómo se vulneran los espacios verdes de este pueblo quindiano que el profesor Rave ayudó a caracterizar ante el mundo como La Estrella Hídrica del Quindío. 

¿Qué será en adelante sin la guía de los líderes ambientales y sin la calidez de los personajes que quisieron el terruño que los acogió? 

Eso hizo Filandia con el maestro abnegado y el profesor Rave retribuyó con su acción constante, haciéndonos ver que nuestra riqueza está en el entorno y que los bosques son el espacio preciso para educar, porque el personaje del presente debe entender que compromete su futuro y el de sus congéneres, cuando entra al bosque, lo cuida, lo preserva y lo valora como la fábrica de agua que es en toda su integralidad. 

Nunca olvidaremos al profesor Rave como el senderista consumado. Varias veces se trasladó con visitantes por esos caminos, siempre en labor de enseñanza. Aprendimos los nombres de sus árboles, como el otobo, nombre precioso de una especie vegetal del Bremen que él adoptó para llamar el camino histórico que más recorría. 

Desde la altura del sendero -y mirando abajo la quebrada que cantaba- con el profesor contemplábamos la hermosura de los yarumos y sus hojas blanquecinas por la distancia. Pero también escuchábamos sus recomendaciones para que estos espacios puedan ser disfrutados por nuestros hijos, nietos y descendientes. Del profesor Rave, sin duda alguna, aprendimos que los bosques tienen la categoría de santuario y que, como se desprende de esa condición, por aquellos senderos se camina en silencio, con respeto y profunda meditación. Escuchamos también que los bosques - como él lo recomendaba - deben estar al margen del turismo masivo y depredador. 

El mejor homenaje a la memoria de este guardián ambiental de Filandia será continuar con su labor de protección de la naturaleza. En cada rincón de este entorno verde veremos fructificar el sentido ecológico. 

Gracias, Hugo Hernán Rave, por enseñarnos que este mundo en que vivimos es solo una porción del universo que alimentará a las futuras generaciones. 

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Para su familia - la de profesor Rave - nuestro sentimiento de pesar. Pero, también, nuestra gratitud, por permitirnos haber conocido al ser maravilloso que fue. 

Paz a su tumba.  


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