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Una revisión técnica evidenció daños en la centenaria estructura del templo. Ahora se deberá establecer si resulta más viable recuperarlo o construir uno nuevo que conserve su identidad.

La iglesia San José de Montenegro, uno de los principales referentes religiosos y arquitectónicos de este municipio y del Quindío, quedó frente a un escenario de incertidumbre luego del terremoto registrado el pasado lunes 10 de agosto.

La estructura, que combina madera, bahareque y concreto y que ha soportado décadas de historia, presenta afectaciones que, tras las primeras revisiones, la conclusión fue que se debía demoler, pero nuevas voces expertas ahora recomiendan realizar evaluaciones muy técnicas para establecer cuál será su futuro.

El padre Carlos Andrés Vázquez, párroco del templo San José, explicó que la comunidad enfrenta una situación que inevitablemente recuerda el terremoto de 1999, aunque en aquella oportunidad el templo, según los registros de la época, no habría sufrido daños significativos.

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Este templo, ícono del Emporio Cafetero del Quindío, está enfrentando una vez más el tener que responder a un sismo como el de hace 27 años. En aquel 19 de enero de 1999, aparentemente, el templo no sufrió nada y dimos gracias a Dios por todo”, manifestó el sacerdote.

Ahora, después del movimiento telúrico del 10 de agosto, la situación es diferente y el párroco aseguró que, “aunque lo primero es agradecer que no se hayan registrado pérdidas humanas, existe preocupación por las condiciones actuales de una construcción que, por sus características y antigüedad, hoy se ve amenazado a la ruina”, señaló.

Una estructura con décadas de historia

La iglesia San José tiene una construcción que refleja las técnicas utilizadas en buena parte de las edificaciones tradicionales del departamento. Su estructura combina madera y bahareque con elementos de concreto, una condición que, según el párroco, debe ser analizada teniendo en cuenta el paso de los años.

La edificación también arrastra el antecedente de un incendio ocurrido décadas atrás, que afectó la fachada principal y obligó a ejecutar intervenciones para mantener en pie el templo y conservar sus características como referente del municipio.

Para el padre Vázquez, el terremoto puso nuevamente sobre la mesa una discusión que va más allá de reparar daños puntuales.

Por la misma manera de construcción, que es centenaria y que es una combinación de madera (lo que llamamos bahareque), con concreto, a lo mejor ya para este tiempo está fatigada toda esta estructura y necesita ser replanteada”, explicó.

Destacó que desde los primeros días posteriores al sismo, la parroquia ha contado con la presencia de profesionales en estructuras de diferentes entidades, incluido el equipo de la Diócesis de Armenia, los cuales han recomendado la demolición.

Restaurar o construir nuevamente

La revisión realizada este viernes dejó como principal conclusión la necesidad de adelantar un estudio a fondo antes de tomar cualquier decisión sobre el futuro de la iglesia.

Los ingenieros de la gobernación determinaron que, en términos de ingeniería, existe la posibilidad de restaurar la estructura, sin embargo, será necesario establecer cuánto costaría una intervención de esa magnitud y compararlo con el valor de construir un nuevo templo.

Explicaron que la complejidad de la edificación, sus materiales, la antigüedad de la estructura y las intervenciones que requeriría para recuperar sus condiciones de seguridad podrían hacer que los costos de una restauración no tengan una diferencia significativa frente a una nueva construcción.

Por esta razón, argumentaron que antes de definir una ruta se deberán realizar estudios detallados que permitan establecer cuál de las dos alternativas resulta más conveniente técnica y económicamente, así como realizar mesas de trabajo conjuntas entre Diócesis, alcaldía municipal y gobernación para tomar la mejor decisión.

El párroco considera que, aunque la restauración es una posibilidad que debe ser analizada, la seguridad de los feligreses debe estar por encima de cualquier otra consideración.

La intención planteada por el sacerdote es que, si finalmente se determina que la reconstrucción es la alternativa más segura y viable, el nuevo templo conserve los elementos que durante generaciones han identificado a la iglesia y a la comunidad católica de Montenegro, es decir, que conserve su diseño original pero con una estructura moderna y sólida.

A la espera de la aseguradora

Mientras avanzan los estudios técnicos, existe otro proceso que deberá surtirse: la evaluación por parte de la compañía aseguradora.

El padre Carlos Andrés Vázquez confirmó que la iglesia se encuentra asegurada, por lo que, además de los conceptos que entreguen los ingenieros de las diferentes entidades, la parroquia deberá esperar la revisión y determinación correspondiente por parte de la aseguradora frente a los daños ocasionados por el terremoto.