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Palabras movidas, tejas caídas

Archivo particular.

Jorge González Vega

José Nodier Solórzano Castaño

jueves, 3 septiembre 2026

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Un periodista local dijo que no podíamos opinar para contradecir al gobierno en medio de los efectos del terremoto de agosto 10 de 2026.

Según se colige hay que dejar de pensar, de argumentar, y dejarnos llevar por la sumisión propia de las víctimas, acogotadas por la naturaleza. No creo. El temblor de la tierra, el lomo de la bestia iracunda, como dice en un poema Esperanza Jaramillo, debería también estremecer nuestras entrañas y en especial hacernos pensar que como vamos, no vamos bien.

Así lo pensó Jorge González cuando decidió escribir y hacer teatro. El arte es una reacción, creativa y bella, a veces dolorosa, contra la realidad que nos corresponde vivir. El arte nos hace insumisos ante la cotidianidad. 

Ciudad sobre letras, una idea de Jorge Humberto Guevara y de Joaquín Caicedo Mora, respaldada por el alcalde Sebastián Ramos y por el jefe de cultura, Johan Rodríguez, es también un lugar para pensar y disentir.

Lea también:Movimientos literarios en Ciudad sobre letras

ENTRE VERSOS, MEMORIA Y TEATRO

Jorge González Vega

Nací el 20 de julio de 1957 en Colón, hoy Pijao, en el corazón de esta tierra cafetera que aprendí a amar desde muy temprano. Mi acercamiento a la literatura comenzó en la infancia, de la mano de mi tío Carlos Vega, un buen lector. 

Entre sus relatos favoritos estaban las aventuras de Don Segundo Henao, personaje que despertó en mí una profunda curiosidad por conocer la vida y obra de aquel ilustre fundador de Calarcá y Génova. Sin saberlo, aquellas historias sembraron en mi espíritu una semilla que con los años se convertiría en pasión por la literatura, la historia y la identidad de nuestra región.

Llegué a la Villa del Cacique Calarcá el 20 de julio de 1969, fecha que quedó grabada en la historia de la humanidad por la llegada del hombre a la Luna. También fue, para mí, el comienzo de una historia de amor con esta tierra mágica de poetas, escritores, artistas y soñadores.

Siendo muy joven tuve la fortuna de conversar en la Plaza de Bolívar con el poeta calarqueño Humberto Jaramillo. En aquellas bancas escuché de su propia voz numerosos episodios sobre Segundo Henao y la manera como había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente. Aquellas conversaciones fueron verdaderas lecciones de memoria viva.

En 1985, mientras terminaba mi bachillerato en el Liceo Jesús A. Idárraga, compartí estudios con el poeta Umberto Senegal, quien me motivó e impulsó a escribir mis primeros poemas. Por aquellos años se celebraban las Olimpiadas del Arte, con participación de colegios de todo el departamento. Tuve el honor de representar a Calarcá en poesía y declamación. Allí nació, definitivamente, mi vocación por la poesía.

Años más tarde participé con el poeta español José Fernández Gómez en su programa La Ventanita de los Poetas, de la Cadena Caracol. Presenté allí mi poema “Clamor”, dedicado a los secuestrados de Colombia, obra que posteriormente se convirtió en canción y durante más de cinco años fue la cortina del programa Las Voces del Secuestro, dirigido por el periodista Herbin Hoyos.

Desde entonces me entregué a la escritura como quien obedece una voz interior. Escribir dejó de ser solamente una pasión para convertirse en una forma de vida y en una herramienta para defender, transformar y difundir el arte, la cultura, la memoria, las costumbres y la identidad.

En 1990, junto con rectores de instituciones educativas de Calarcá, el poeta Álvaro Hincapié Palacio y la poetisa Consuelo Rivera, creamos “Miércoles, Cuna de Poetas”, un espacio concebido como ventana para los nuevos escritores. El programa y la corporación permanecieron vigentes durante varios años y dejaron una importante huella en la vida literaria del municipio.

Ese mismo año publiqué mi primer poemario, Poesía, Crítica o Realidad.

Después del terremoto del 25 de enero de 1999 decidí dedicar buena parte de mis esfuerzos a acompañar a niños, adolescentes y jóvenes mediante el arte y la cultura. Trajimos colectivos teatrales y artísticos del departamento y nacieron los primeros Encuentros de Teatro de Calarcá, iniciativa que, gracias a la constancia y al compromiso de muchas personas, llega en 2026 a su vigésima quinta versión.

En 2003 fundé la Corporación Teatro Libre Calarqueño, convencido de que el teatro no solamente entretiene: educa, cuestiona, despierta la sensibilidad y permite que una sociedad se mire a sí misma.

Desde hace aproximadamente veinte años hago parte del Consejo Municipal de Cultura de Calarcá, espacio desde el cual he procurado aportar mis conocimientos y experiencia al fortalecimiento del sector cultural.

En 2006 publiqué Mi Viejo Cuaderno, libro de poemas con prólogo del poeta y filósofo Uriel Salazar Ceballos y corrección de texto y estilo de Umberto Senegal. En sus páginas habitan metáforas, recuerdos y emociones que buscan sorprender y conmover al lector.

En 2008 publiqué Manual de Sabiduría en el Amor, una obra construida a partir de reflexiones sobre el amor, la meditación y la espiritualidad.

Actualmente termino dos novelas. La primera, En los zapatos de Segundo María Henao Patiño, reconstruye la historia poco conocida del dramaturgo, escritor, poeta y fundador de Calarcá, desde su infancia y su recorrido por la región cafetera, hasta uno de los episodios más dolorosos de su existencia: la quema de su obra La Miscelánea, ocurrida el 23 de abril de 1921. Aquel acontecimiento lo sumió en una profunda tristeza hasta su muerte, el 21 de enero de 1923.

La segunda novela aborda el sufrimiento y la desesperación de un hombre que enfrenta una cruel traición amorosa. Es también una reflexión sobre nuestro tiempo, en el que algunas veces se confunde el amor con la conveniencia, la permanencia con algo temporal y la libertad con la ausencia de lealtad.

Como dramaturgo he escrito, entre otras obras, María José y José María, Amor en los tiempos del odio, Jesús ante Poncio Pilato, Grito de Libertad y Batalla de Boyacá.

Soy Licenciado en Educación Artística y Cultural, con énfasis en Teatro, de la Universidad de Antioquia, y he realizado diplomados en formación teatral, pedagogía y dirección en diferentes universidades del país.

Junto al poeta Umberto Senegal y varios concejales del municipio fuimos iniciadores de lo que hoy conocemos como Ciudad sobre Letras. En 2020 promovimos la recuperación de las tradicionales Escalas de la 41, un lugar que durante décadas permaneció en el olvido. Allí se plasmaron murales realizados por reconocidos artistas calarqueños, en homenaje a Segundo Henao y al Cacique Calarcá.

Aquellas escaleras dejaron de ser simplemente un lugar de paso para convertirse en un territorio de memoria. Porque cuando un pueblo escribe su historia en sus muros, también está diciendo que no quiere olvidar.

Hoy, al mirar hacia atrás, comprendo que cada libro leído, cada poema escrito, cada obra representada, cada conversación con un poeta y cada encuentro con un niño o un joven han sido capítulos de una misma historia: la de una vida entregada al arte y a la cultura.

Porque, al final, quizá esto sea ser artista: llevar una pasión tan profundamente arraigada en el corazón que uno ya no puede vivir de espaldas a ella.

“Es artista quien lleva en el corazón dicha pasión.”