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Ciencia / MARZO 26 DE 2023 / 10 meses antes

El cerebro, el más extraordinario órgano

Autor : Diego Arias Serna

El cerebro, el más extraordinario órgano

“La neurociencia es, por mucho, la rama más excitante de la ciencia, porque el cerebro es el objeto más fascinante del universo. Cada cerebro humano es diferente, el cerebro hace a cada ser humano único y define quién es”: Stanley B. Prusiner, Nobel de Medicina, 1997.

Para destacar la importancia del órgano más importante del cuerpo humano, en muchas universidades y academias del mundo se celebró del 13 al 19 de marzo la Semana Mundial del Cerebro, instituida en 1996 por las organizaciones Dana Alliance for Brain Initiatives (Danai) y la European Dana Alliance for The Brain (Edab). El objetivo fue influir en la conciencia de la población acerca de la importancia de la salud cerebral.

Además, se quiso fomentar el apoyo a la ciencia del cerebro y su impacto en nuestra vida cotidiana, así como difundir los beneficios de la investigación en neurociencias. Fue muy pertinente esta celebración, porque - a pesar de su importancia - la mayoría no le presta atención. Abundan los gimnasios para el cuerpo, pero no hay sitios para ejercitar el cerebro. 

Hay dietas alimenticias para disminuir de peso, pero poco se receta para tener un cerebro sano. Además, la mayoría desconoce los datos que encierra: apenas tiene el 2 % de la masa corporal de una persona, pesando entre 1.300 y 1.400 gramos en un adulto. La corteza cerebral tiene una superficie de unos 0.25 metros cuadrados y un grosor de entre 2 a 5 milímetros; en su interior hay unos 22.000 millones de neuronas. 

Tiene más capacidad de procesar y almacenar que los mejores ordenadores del momento, y su “batería” se basa en la energía bioquímica procedente del metabolismo celular, lo cual desencadena las reacciones neuronales. Otro aspecto importante del cerebro es su comportamiento a lo largo de la existencia de una persona. 

Este órgano se transforma constantemente, es flexible y adaptativo, es decir, presenta el fenómeno de neuroplasticidad, capacidad que tiene el sistema nervioso para modificarse o adaptarse a los cambios, permitiendo que las neuronas se reorganicen al formar nuevas conexiones y ajustar sus actividades en respuesta a transformaciones en el entorno; esto implica cambios permanentes del principal órgano del cuerpo, y que técnicamente se conoce como la evolución y adaptación con el paso de los siglos. 

Descubren nueva parte del cerebro

Para este artículo se tiene como punto de referencia el documento: “5 partes de nuestro cuerpo que hasta hace poco no sabíamos que teníamos”, divulgado por la Redacción BBC News Mundo el 27 0ctubre 2019, así como la entrevista de ese medio al neurólogo Facundo Manes, sumado al texto escrito por Inés Moreno Gonzáles y Antonia Gutiérrez. En el recuadro se especifica quiénes son ellas. 

Aunque el conocimiento del cuerpo humano es amplio, todavía se siguen descubriendo aspectos sorprendentes. La BBC, en el artículo aludido revela: “el mapa humano no está completo. Son varios los órganos, células y partes nuevas que se han descubierto en años recientes y que nos hace pensar ¿cuánto más hay por encontrar?”. Las cinco partes del cuerpo descubiertas en este siglo son: el intersticio, el mesenterio, los vasos linfáticos del cerebro, el ligamento anterolateral y la capa Dura del ojo. Sólo se expondrá sobre el tercero por ser parte del cerebro. 

Así lo reportó la BBC: “Investigadores de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, prácticamente se “toparon” con unas misteriosas estructuras vasculares cuando hacían un estudio de la meninge, la membrana entre el cerebro y el cráneo que cubre el sistema nervioso central. Allí encontraron muchas células inmunes en un lugar donde no deberían existir pues, hasta entonces, la idea que se tenía era que el cerebro no estaba conectado con el sistema inmune”.

Según el citado portal de noticias, “tras investigar más a fondo, se dieron cuenta que algunas de esas células inmunes estaban dentro de estructuras vasculares que conectaban al cerebro con el sistema inmune. Ese descubrimiento dio pie a un segundo estudio revelador. Esas células inmunes, que hasta entonces no se conocían, afectan las funciones de nuestro cerebro y la forma en que socializamos. El descubrimiento, hecho en 2016, permitirá estudiar enfermedades cerebrales como el mal de Alzheimer desde el punto de vista del sistema inmune o el proceso de envejecimiento, entre muchas otras cosas”. El cuerpo y el universo, nos siguen dando sorpresas.

Como explicó el neurólogo argentino, Facundo Manes, en declaraciones para la BBC, “las neurociencias han realizado importantes aportes para entender los distintos componentes de la empatía, de las áreas críticas del lenguaje, de los mecanismos cerebrales de la emoción y de los circuitos neuronales involucrados en ver e interpretar el mundo que nos rodea. Y se han obtenido avances significativos en la detección temprana de enfermedades psiquiátricas y neurológicas, permitiendo diseñar tratamientos y terapias más eficientes”.

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Tecnología: ¿reemplazo del cerebro?

Ante el avance tecnológico, y ahora con el progreso de la inteligencia artificial, es obvio que surja la pregunta ¿la tecnología reemplazará el cerebro? Al respecto, ese medio de comunicación le hizo el siguiente planteamiento a Manes: “Hay quienes opinan que con las nuevas tecnologías no necesitaremos usar el cerebro y podremos guardarlo en un cajón. ¿Será así? No, para nada, no será así. Ninguna máquina puede reemplazar a nuestro cerebro. Nuestra mente es mucho más que un procesador de información. Pensemos en todas las habilidades de nuestro cerebro social, como entender la mente de otro ser humano, sentir su dolor, responder a él”.

En su respuesta también argumenta lo siguiente: “Entonces, la empatía, el altruismo, la cooperación son capacidades ajenas a cualquier máquina, y fundamentales para nuestra vida porque no tenemos que olvidar que los seres humanos somos básicamente seres sociales. Pensemos también en nuestro lóbulo frontal, aquel que se ocupa de las funciones ejecutivas, es decir, de la capacidad para establecer metas, planificar y automonitorear el propio desempeño para alcanzar un objetivo. Gracias a él podemos desarrollar un plan, ejecutarlo, tomar decisiones, inferir los pensamientos de los otros y actuar en consecuencia, inhibir los impulsos, y al mismo tiempo controlar estos procesos”. 

El neurólogo expone a renglón seguido: “¿Esto lo puede hacer una máquina? No. Entonces, las máquinas no nos van a reemplazar. Vamos a seguir necesitando que cada cerebro siga funcionando con la genialidad que lo caracteriza y dejar el cajón para guardar la ropa u otras máquinas en desuso”. Y es que es imposible “guardar” el tesoro más importante del cuerpo, además, como afirma Manes, la estructura más compleja que contiene más neuronas que las estrellas que hay en la Vía Láctea. Por eso, tanto EE.UU. como la Unión Europea están invertido millones de dólares para estudiarlo.  

¿Cómo disminuir el envejecimiento del cerebro?

Inés Moreno Gonzáles y Antonia Gutiérrez son investigadoras Ramón y Cajal en Enfermedades Neurodegenerativas y del Instituto de Investigación Biomédica; profesoras de la Universidad de Málaga, España. El 13 de agosto de 2020 publicaron en el periódico El País de España el artículo ¿Cómo evitar que el cerebro envejezca demasiado rápido? Documento publicado originalmente en The Conversation, un portal de noticias y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora. Entre otras cosas, ellas ratificaron: “La clave para mantener un cerebro sano y joven es la misma que para el resto del organismo”.

Enfatizaron que “se debe mantener una dieta sana, dormir las horas suficientes, evitar el consumo en exceso de alcohol, huir del tabaco y el estrés, realizar ejercicio moderado y evitar el desarrollo de otras enfermedades o, al menos, mantenerlas bajo control. El envejecimiento podría definirse como el conjunto de cambios que ocurren con la edad y provocan una disminución de nuestras capacidades fisiológicas, motoras y cognitivas. El primario es gradual e inevitable y se produce a lo largo de nuestra vida. El secundario o prematuro viene desencadenado por el padecimiento de ciertas enfermedades o el abuso de sustancias, y se puede prevenir”. 

Las científicas explicaron que “la edad cronológica (la del certificado de nacimiento) indica el tiempo que ha transcurrido desde nuestro nacimiento. Sin embargo, existe también la edad fisiológica, que depende de la condición de nuestro organismo y puede ser menor a la cronológica (si nos cuidamos) o mayor (si tenemos malos hábitos). Con la edad, el tamaño del cerebro disminuye, perdemos neuronas y se altera la producción de hormonas y neurotransmisores. Sin embargo, el cambio más importante que se produce es la pérdida de muchas de las conexiones entre las neuronas, unas células de larga vida que no se dividen y, por lo tanto, difícilmente se regeneran”.

Afirmaron igualmente que “otra consecuencia del envejecimiento cerebral es la acumulación de proteínas en forma de agregados que tienden a depositarse tanto dentro como fuera de las neuronas. Esto puede desencadenar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad, como el Alzheimer o el párkinson”. Así que se debe cuidar todo el cuerpo y con más ahínco el cerebro. 


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