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Opinión / JULIO 25 DE 2022

Armenia, Quindío, no futuro

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Como en la película de Víctor Gaviria, Armenia y el Quindío, no tienen futuro. Hoy más que nunca, adquiere validez la frase del poeta Guillermo Valencia “Armenia es un milagro de ciudad”. Vivir un día en Armenia y el Quindío es un acto de heroísmo. Los héroes criollos de hoy, al igual que el Leopoldo Bloom de Joyce, o cualquier personaje de la novelística latinoamericana, son héroes porque luchan por darle sentido a su vida, sobreviviendo a una sociedad hostil, avasallante e injusta, donde impera como en el Viejo Oeste, el que más dispare, el que más atropelle y el que más falso sea.

La desazón es el alimento tanto del que come 3 veces al día, como del que lo hace una sola vez; el que llena la barriga se olvida del que no come, el himno del Quindío, “Salve tierra de pioneros” debiera empezar “Sálvese el que pueda”. La clase política quindiana no tiene visión de futuro, sino de bolsillo. En algunas regiones se ven gobernantes abriendo hospitales, no cerrándolos, inaugurando teleféricos, avenidas, puentes, teatros, e impulsando políticas de desarrollo humano. En mi ciudad la vida vale menos que un celular y los indigentes son confundidos con la basura. El ciudadano común y corriente naufraga en los huecos callejeros y en los abismos de los corruptos, mientras los presupuestos se gastan en la elección de los amigos de los gobernantes de turno y en los laberintos de la corrupción.

Armenia no necesita un héroe al estilo de Odiseo, sino hombres como Arcadio Buendía y mujeres como Úrsula Iguarán, llenos de valores, que desde su desgracia crean en una segunda oportunidad, no como el Aureliano de las 33 guerras perdidas. Héroes corrientes que venzan sus propios fantasmas para derrotar a alcaldes, gobernadores y congresistas, disfrazados de molinos de viento. Armenia, la ciudad donde nací y en la que quiero morir, no tiene alcalde, no tiene concejales, lo mismo le pasa a mi departamento donde el mayor logro del gobernador fue haber sido jurado en un reinado departamental de jóvenes. Dan tristeza las megaobras de nuestros gobernantes, José Manuel no es Ríos sino Huecos, su mayor logro, además de hacer elegir a su amigo Perea, fue poner un tubo y tapar 2 huecos en el barrio Santa Fe, causando un trancón de 6 meses.

La ‘Ciudad Milagro’ y nuestro departamento, donde es un verdadero milagro vivir, están huérfanos de gobernantes, de dolientes y de futuro. Están huertanos de líderes alternativos, cuyos viejos dirigentes, vestidos de irracionalidad, desaprovecharon la oportunidad de llegar a la cámara de representantes, simplemente porque les quedó grande identificar las posibilidades de derrotar a los disfrazados de molinos de viento. ¿Serán estos líderes capaces de superar la irracionalidad, el ego y el recelo y, en las elecciones del 2023, lograr lo que lo que desperdiciaron en las elecciones a cámara? Darle a Armenia y al Quindío unos gobernantes honestos y con dolor de humanidad. Para ello se necesita un Pacto por el Quindío, unido, fuerte e histórico.


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