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Opinión / ABRIL 11 DE 2018

Miedo al vómito

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Se han preguntado alguna vez si ¿hay algo en el mundo a lo que se le tema más que al vómito?

He llegado a la conclusión que al vómito no se le tiene solo fastidio, también se debe llegar a describir una fobia frente a este estímulo, las personas que temen al vómito, lo ven en todos lados, les aparece con mayor frecuencia alguien que vomite, les toca al lado de alguien que lo hace, es como si tuvieran un imán que atrae el vómito. 

Siempre que he tenido la oportunidad he observado la reacción de las personas frente al vómito de otros, realmente la reacción es muy fuerte y desencadena una serie de procesos conductuales, las personas corren, se tratan de escapar, evitan las áreas afectadas, se tapan la nariz, gritan, hacen múltiples gestos. 

Cuando se habla de vómito evaluamos la palabra desde las ideas aprendidas en nuestra mente que tienen que ver con este. En este momento estoy seguro que solo el hecho de leer este artículo es evaluado en la mente del lector con cierta repulsión, al imaginar las situaciones de vómito o simplemente pronunciar la palabra. 

La mejor forma de entender un aprendizaje de aversión es entender el mecanismo de aprendizaje aversivo, cuando hablo de aversión tiene que ver con aprendizajes de fastidio y repulsión.

Pero, ¿cómo es el mecanismo? La mente realiza una asociación entre el estímulo que en este caso es el vómito, en una situación en la que haya estado expuesto —haber visto el vómito de alguien, estar cerca de alguien que lo haya hecho, encontrar vómito de alguien, sentir el olor—, con las reacciones fisiológicas que se sienten —nauseas, mareos, repulsión—, la conducta —evitar la situación, correr, gritar—, y además la consecuencia que es el temor y la aversión estable al estímulo.

Si utilizáramos el mecanismo anterior, podríamos llegar a manejar muchas de las problemáticas que tienen las personas. Tal vez en este mecanismo esté en gran medida la posibilidad de alejarnos de las sustancias psicoactivas, el licor y el cigarrillo. Si lográramos asociar las situaciones de consumo de sustancias con una reacción de “vómito” podríamos hacer que las personas se alejen naturalmente de las sustancias, teniendo conductas de evitación por el temor y la aversión.

Lo anterior en sicología conductual se llama condicionamiento de aversión, ha sido descrito en muchos experimentos tanto en animales como ejercicios en humanos con utilidades favorables para la vida de las personas, es una herramienta actual que se puede utilizar más y aportar con esto a la problemática de consumo de sustancias psicoactivas, que se convierte cada vez más en un problema completo de salud pública.


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