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Ciencia / AGOSTO 13 DE 2023 / 7 meses antes

Armas nucleares: ¿Se aniquilarán Rusia y EE. UU.?

Autor : Diego Arias Serna

Armas nucleares: ¿Se aniquilarán Rusia y EE. UU.?

Ya en la Antigua Roma, filósofos como Cicerón planteaban el carácter destructivo e inmoral de las armas. Expresaba: “En medio de las armas, las leyes enmudecen”.

La humanidad, y por supuesto el resto de seres vivientes - flora y fauna –, están frente a la espada de Damocles, que pone en peligro su existencia. Esa arma presenta varios filos y muy agudos, destacándose tres de ellos: el cambio climático y la alimentación, que están correlacionados; y un tercero representado por las armas nucleares, que también están ‘armonizadas’ con los dos anteriores y sí que los afecta profundamente. El 6 y 9 de agosto de 1945 son fechas de ingrata recordación de la bomba atómica.

Dos ciudades inermes: Hiroshima y Nagasaki, sacrificaron 140.000 personas la primera y 74.000 la segunda; en pocos minutos esa arma fatídica segó la vida de personas inocentes y le dio la satisfacción a la gran potencia del momento - los EE. UU. - de haber probado un ‘juguete’ que funcionaba destruyendo vidas y dejando secuelas por la radiactividad durante varias décadas. Además, lo hizo ante un Japón ya vencido. Ante siniestro panorama y el peligro de que un solo país tuviese semejante arma, entonces, varios países empezaron a formar parte del ‘club’ que pueden amenazar de tan bárbara manera.

Por eso, las Naciones Unidas tiene en su agenda el desarme nuclear. El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) entró en vigor en 1970 y frenó que esta amenaza se extendiera por el mundo. Sin embargo, las grandes potencias aspiran conservarla. La situación es más peligrosa porque EE. UU. se salió del TNP en 2015; por su parte, Irán – desde mayo del 2019 - se ha desvinculado de los compromisos de ese acuerdo, en respuesta a las sanciones estadounidenses. Y le está arrojando más “leña al fuego” el conflicto ruso ucraniano.

Según las estimaciones del  Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), en 2021 los nueve países con armamento nuclear: EE. UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, poseían conjuntamente unas 13.080 armas nucleares, una cifra menor con respecto de las 13.400 que dicha organización calculó que tenían a comienzos de 2020. Los estudios parecen coincidir en que EE. UU. y Rusia tienen alrededor del 90% de este arsenal. Rusia tendría unas 6.000 cabezas nucleares, mientras que la nación norteamericana puede poseer unas 5.000

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Las potencias juegan con la muerte

El 2 de agosto de 2022, la página web Noticias ONU difundió las declaraciones del secretario general. Él considera “totalmente inaceptable” que los estados que poseen este tipo de armamento consideren la posibilidad de una guerra nuclear. “La humanidad está jugando con una pistola cargada”, destacó António Guterres ese día en Japón, durante una ceremonia en recuerdo del 77º aniversario del bombardeo atómico de la ciudad de Hiroshima.

El directivo de la ONU enfatizó ante un grupo de jóvenes activistas y autoridades locales, que “las armas nucleares no tienen ningún sentido” y que pasados más de tres cuartos de siglo de ese incidente “debemos preguntarnos qué hemos aprendido de la nube en forma de hongo que se elevó sobre esta ciudad en 1945”. Guterres fue más allá y reflexionó en similares términos sobre la Guerra Fría y sus “aterradores amagos que pusieron a la humanidad a unos minutos de la aniquilación”, o las esperanzadoras décadas “de reducción de arsenales y de aceptación generalizada de los principios contra el uso, la proliferación y los ensayos de armas nucleares”.

Acto seguido, alertó que se está acelerando una nueva carrera armamentística y que los líderes mundiales están gastando cientos de miles de millones de dólares en aumentar sus arsenales, que actualmente ya cuentan con casi 13.000 armas nucleares (…). Se están extendiendo rápidamente las crisis con graves trasfondos nucleares, desde Oriente Medio hasta la península de Corea, pasando por la invasión rusa a Ucrania.

Reflexionó sobre esta preocupante situación: “Debemos recordar en todo momento los horrores de Hiroshima, y admitir que solo hay una solución a la amenaza nuclear: no tener ninguna arma nuclear”. Por último, comparó a los escolares que aprendieron a esconderse bajo los pupitres durante el punto álgido de la guerra fría con los actuales líderes quienes, “no pueden ocultarse de sus responsabilidades”. “Mi mensaje para ellos es simple: Saquen de la mesa la opción nuclear para siempre. Es hora de hacer proliferar la paz”.

Usar armas nucleares implica hambruna

El 26 de junio de 2023, Héctor Rodríguez, editor y periodista especializado de National Geographic, publicó el artículo: “La guerra nuclear entre Rusia y Estados Unidos provocaría una hambruna mundial”. La inyección de hollín en la atmósfera tras la detonación de armas nucleares, incluso en el caso de conflicto a pequeña escala, podría sumir al mundo en una hambruna global que afectaría a tres cuartas partes de sus habitantes.

Rodríguez hizo esta aseveración basándose en el artículo de varios autores publicado en Nature Food (alimentos naturales), con el título: “Global food insecurity and famine from reduced crop, marine fishery and livestock production due to climate disruption from nuclear war soot injection”; y que podría traducirse así: Inseguridad alimentaria mundial y hambruna debido a la reducción de cultivos, pesca marina y producción ganadera, también debido a la alteración del clima, y por la inyección de hollín de la guerra nuclear. 

Para llegar a sus conclusiones, la experta en modelado climático y de cultivos de la Universidad de Rutgers, EE. UU., Lili Xia,  autora principal del artículo y sus colegas, calcularon en base a los arsenales nucleares declarados por distintos países, la probable inyección de hollín en la atmósfera tras una semana de conflicto nuclear. También su impacto en los principales cultivos, la pesca o la actividad ganadera.

Los autores prevén que cualquier detonación de armas nucleares que produzca más de 5 teragramos (5 millones toneladas) sería catastrófico en casi todos los países del mundo, estimándose que las muertes inducidas por las hambrunas derivadas de una guerra nuclear,  por ejemplo entre India y Pakistán,  podrían rondar los 2.500 millones en los dos años posteriores al estallido de la guerra. Y un conflicto nuclear entre Estados Unidos y Rusia, las muertes relacionadas con el hambre podrían llegar a 5.000 millones de personas, dos tercios de la población mundial. Por supuesto, que el efecto sobre el clima sería muy superior al que se está produciendo en la actualidad.

¿Qué tan probable es una guerra nuclear?

Lisa News es un portal de noticias en el que se encuentran documentos de actualidad, análisis, guías e informes realizados por expertos del sector. El 25 de febrero 2023 publicó el siguiente titular a manera de interrogante: ¿qué probabilidad hay de que estalle una guerra nuclear? Al respecto reveló: “Aunque al día de hoy nada se puede afirmar con certeza, para Josi Iserte Bou, experto en explosivos, misiles y armamento y  profesor de Lisa Institute, (centro educativo de Madrid), las probabilidades de que se desencadene una guerra nuclear son “bastante reducidas”. 

“Si Putin ordenase el empleo de armas nucleares en Ucrania, desencadenaría un proceso en el que él también saldría perdiendo. La réplica de los otros países no se dejaría esperar y Rusia no volvería a recuperarse”, afirma Iserte Bou. En este sentido argumenta que “no hay que olvidar que la disuasión nuclear también puede ser esgrimida por la OTAN”. El experto recuerda que esta amenaza ya se planteó sobre la humanidad, al menos en dos ocasiones: durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962 y en el conflicto indo-paquistaní en el año 2000.

Insiste en el papel del “acuerdo tácito” entre potencias nucleares, planteando que la nuclear “es un arma que se emplea para la disuasión y no para realizar ataques”. “Se esgrime y se amenaza con su uso, pero no se emplea”, asegura el experto. Entonces, con esperanza volvamos a guardar la espada de Damocles, al menos uno de los filos, la nuclear. Pero siguen presentes el del cambio climático y el de la alimentación.
 


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