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Por Ejemplo / OCTUBRE 24 DE 2014 / 9 años antes

Un 'negrito' tímido que a los 14 años se estrenó como locutor

Un 'negrito' tímido que a los 14 años se estrenó como locutor

James Padilla Mottoa, nacido en Cartago, Valle del Cauca, habló con LA CRÓNICA y recordó cómo fueron sus inicios en los medios de comunicación y cómo el Quindío lo acogió como si fuera su tierra prometida.

El Circulo de Periodistas del Quindío y la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos, Acord Quindío, llevarán a cabo hoy en el Bolo Club una actividad de reconocimiento y homenaje a la trayectoria periodística de James Padilla Mottoa, un hombre insignia dentro en los medios de comunicación de la región que desde los 14 años de edad se desenvuelve como locutor.

 

Usted empezó a trabajar en los medios de comunicación muy joven, ¿cómo se involucró con este mundo?

En Cartago, donde nací, hice mis estudios de primaria y bachillerato. Cuando aún estaba en el colegio, recuerdo que un día había un evento en homenaje a Pedro Morales Pino, una las figuras más grandes que tiene la música colombiana y quen es de este municipio vallecaucano. Todo estaba listo, estaban grandes personalidades de todos los sectores y los medios de comunicación, pero el rector del colegio, quien organizó todo meticulosamente, olvidó contratar un maestro de ceremonia y ante la preocupación fue informado por otro docente de un 'negrito' que hablaba mucho y que en los recreos reunía publico para contarles historias y ese era yo que tenía infinidad de relatos.

De esta manera me llamaron y me dijeron que desempeñara ese papel y aunque nunca había hecho algo así, acepté. Tenía temor porque una de mis taras en mi personalidad es que soy excesivamente tímido y en ese entonces mucho más, pero por fortuna todo salió redondo. Allí estaban las dos emisoras más importantes de la región como eran Ondas del Valle y Radio Cartago y entre los periodistas estaba un locutor muy famoso, el señor Danilo Alfonso Benítez, quien me dijo que tenía condiciones para eso y me invitó a un programa deportivo que tenía en la primera emisora en mención. Después de estar allí conocí al gerente, que en ese entonces era un gurú de la radio, él me dijo que si quería hacerme locutor él me enseñaba y ni de inmediato le dije que sí. Estuve con él unos días y rápidamente entré a ocupar una plaza como locutor en Ondas del Valle, cuando aún tenía 14 años.

 

¿Cuál es la transición que hace para llegar al Quindío?

Antes de llegar al Quindío y después de Ondas del Valle estuve en Radio Cartago de Todelar. Allí tuve un paso corto pero fructífero porque fui locutor del noticiero, que era un logro importante y uno de mis sueños juveniles. Luego volví a la emisora donde comencé, fui invitado a trabajar con los Cuerpos de Paz de Estados Unidos, hasta que un día recibí una invitación por parte del señor Arcesio Chica Suárez para hacer una prueba en La Voz de Armenia, porque necesitaban un locutor de mis características, un 'todero' como le llamábamos en ese entonces, que narrara y comentara deportes; que fuera locutor de noticias, presentador musical, entre otras. Vine a la capital del Quindío el 1 de diciembre de 1969, creí que no me quedaba y que era algo muy transitorio, pero mire lo transitorio, han pasado 45 años y aquí estoy.

 

¿Qué siguió después de La Voz de Armenia?

Yo renuncié allí el 15 de diciembre de 1975 a las 8:00 a.m. y dos horas más tarde recibí una llamada de Álvaro Herrera Sanín, gerente de la emisora RCN en el Quindío, que en aquella fecha la llamábamos La Voz del Comercio y me dijo que si podíamos hablar en términos laborales, por lo que de inmediato fui a su oficina y en una reunión muy corta acordamos todo para comenzar a trabajar allí, en donde estuve desde el 20 de diciembre de ese año hasta el 28 de marzo de 2014 que me retiré.

 

¿Hubo algún motivo especial para dejar la emisora?

Se presentaron varias razones. Una es que estoy pensionado desde hace aproximadamente 7 años. Cuando uno llega a este estado y sigue laborando los compañeros comienzan a hacerle el feo y se genera un ambiente pesado de trabajo. Además no tuve buena empatía con el último gerente y finalmente los directivos me dijeron que iban a cambiar los términos del contrato y me propusieron que me hiciera empresario de los espacios deportivos de la emisora, cosa que no acepté. Fue una manera muy cordial de decirme: 'Jamesito' hasta luego.

 

¿En que otras áreas del periodismo se ha desempeñado?

Desde muy joven comencé a escribir algunos textos, primero para radio y después para un medio escrito en Cartago. Cuando vine al Quindío fui nombrado corresponsal del diario El Tiempo, luego de La Patria de Manizales y aquí hacíamos un periódico que se llamaba La Patria del Quindío en el que estuve durante mucho tiempo como redactor deportivo y además fui invitado por El País para ser corresponsal en esta región. Siempre me ha atraído el periodismo escrito, me gusta recrearme al escribir y aún hoy lo sigo haciendo para el diario LA CRÓNICA en el que soy columnista para la página de deportes.

 

Con toda una vida entregada al periodismo, ¿hubo alguna otra profesión que le llamara la atención de joven?

Desde niño veía el periodismo como una manera de proyectar ideas y pensamientos, pero de manera transitoria, porque tengo que confesar que mi gran sueño fue estudiar medicina y en esta profesión concentré mis mejores ilusiones en mi juventud. No lo pude cumplir porque me absorbió el periodismo y porque me casé muy temprano y mis hijos llegaron muy rápido y con la manito estirada, como llegan todos los niños, esto no me permitió concentrarme en una universidad durante 6 años para conseguir el título que quería. Pero fue el periodismo lo que me permitió construirme y levantar una familia que hoy es mi gran riqueza, comparto mi vida con una mujer maravillosa que me ha dado dos hijos y una hija.

 

Sin ser quindiano, sufre y ama el Deportes Quindío, ¿de dónde surge esta pasión por el equipo de fútbol de esta región?

Este departamento me acogió como si fuera mi tierra prometida y considero que quien recibe ese beneficio, debe adquirir en reciprocidad un compromiso por la región. Creo que una manera de manifestar el amor que siento por este territorio es demostrar ese mismo amor por la verdadera insignia del Quindío, que en mi concepto es ese equipo de fútbol profesional. Quiero entrañablemente al Deportes Quindío, en los momentos de aguda crisis del conjunto he pedido limosna de puerta en puerta para apoyarlo y lo he hecho con la más grande satisfacción. Aunque quisiera verlo en mejores circunstancias en este instante, me satisface mucho que esté vigente y que esa insignia siga viva y todos debemos procurar para que no vaya a desaparecer.


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