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Cada 11 de octubre se conmemora esta fecha para advertir sobre los impactos ambientales, la contaminación hídrica y el cambio climático.

En el marco del Día Internacional contra el Fracking, que se conmemora cada 11 de octubre, organizaciones ambientales y la comunidad científica internacional reafirman el llamado a proteger las cuencas hídricas frente a los riesgos socioambientales de la fracturación hidráulica. Esta jornada busca sensibilizar sobre los daños que la técnica no convencional de extracción de hidrocarburos genera en el agua, el suelo y la salud pública.

La técnica consiste en perforar pozos a más de 2.500 metros de profundidad e inyectar a alta presión millones de litros de agua mezclados con arena y aditivos químicos para romper la roca sedimentaria. Este procedimiento invalida permanentemente grandes volúmenes de agua, retirándolos del ciclo hidrológico natural y amenazando los acuíferos subterráneos.

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Asimismo, la actividad genera la fragmentación de bosques y páramos, alterando la fauna y acelerando la degradación del suelo. A esto se suman las fugas de metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global significativamente mayor que el del dióxido de carbono.

Frente a la evidencia de sus consecuencias climáticas y comunitarias, naciones como Francia, Alemania, España, Italia, Escocia y Nueva Zelanda mantuvieron o aprobaron moratorias y leyes que prohíben el uso de la fractura hidráulica en sus territorios, apostando por la protección hídrica y la transición energética.