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Quindío / MARZO 02 DE 2024 / 1 mes antes

Nuestra Señora de las Mercedes, un templo que se reconstruye en la fe y creciente feligresía

Autor : Laura María Espinosa Estrada

Nuestra Señora de las Mercedes, un templo que se reconstruye en la fe y creciente feligresía

La fe arde y los sueños nunca se queman.

Después de 12 años de haberse quemado la iglesia del parque principal del municipio de Circasia, se estiman más de 1.000 millones para poder culminar con su infraestructura. 

“Espero dejar lo que pueda, sé que más o menos estaré 4 años, pero con la gente iremos avanzando en lo posible, me gustaría terminar la parte de la fachada, haciendo algo allí atrayente para el turismo y los feligreses, para que poco a poco se vaya reflejando una identidad de templo católico con sus imágenes, con su escultura que es para la oración y para la fe”. 

El 12 de febrero de 2009, las llamas sin piedad consumieron en su totalidad la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes del municipio de Circasia, y lo que en su momento fue una de las iglesias más hermosas del departamento, se convirtió en el reposo de un sin fin de cenizas. 

Esta iglesia que representaba un orgullo para los pobladores del municipio de ‘Hombres y mujeres libres’, fue construida en 1915, con una estructura hecha en un gran porcentaje de madera y bahareque, con coloridos vitrales, con sus tres naves y torres gemelas que adornaban este parque principal y su arquitectura colonial antioqueña; sin embargo al ser consumida en su totalidad por las llamas, la única opción para gozar de la religión en este lugar sagrado,  ha sido construir poco a poco lo que con el auxilio y los esfuerzos en conjunto de iglesia y comunidad, se ha podido lograr. 

Ánderson Beltrán Vanegas, sacerdote hace 14 años, nacido en Calarcá Quindío, a quien el monseñor Carlos Arturo Gómez envió como párroco a partir del 15 de diciembre de 2023 a la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes en Circasia, Quindío, desde entonces ha continuado con la obra que han adelantado los anteriores sacerdotes en cuanto a la reconstrucción del templo, además de su necesidad por acrecentar la feligresía y el nivel pastoral. 

“Se le agradece al padre Jhon Fredy por toda la gestión que hizo, construir no es fácil y él supo hacer su aporte. Recibí el templo y la parte administrativa sin deudas, gracias a Dios, pero siempre como se dice popularmente, trabajamos con las uñas, con el día a día; la plata que entra de ofrenda, de cementerio, de donaciones, va saliendo, porque poco a poco se van haciendo todas estas mejoras. No hay un capital grande, no hay un presupuesto o donaciones grandes, este templo necesita más de 1.000 millones de pesos para terminarse la obra que se necesita, pero se necesitan muchas más cosas todavía. No contamos con una donación del extranjero o un capital grande para decir que se va a terminar en determinado tiempo, no, con el día a día, con rifas, actividades, donaciones de la gente, con la ofrenda de la misa se viene trabajando por ahora”. 

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Al día y después de muchos esfuerzos de los diferentes párrocos que lideraron este proyecto en su momento, esa edificación en guadua y con sillas de plástico en que se daban las misas posterior a la tragedia, pasó a ser una estructura que paulatinamente ha ido supliendo cada carencia, pudiendo hoy caminar sobre mármol blanco que adorna sus pisos, así como la posibilidad de recibir la eucaristía en bancas de madera, y no recibir el impacto directo del invierno que es tan convencional en el pueblo, porque ya existen ventanas y puertas laterales, pero sobre todo, evidenciando el avance de esta apuesta que desde entonces ha sido incansable. 

“Es complejo, los templos como son estructuras tan grandes, nunca se terminan de construir completamente; la parte interna como tal, digo yo que está en 40 %, porque está el piso, el techo y las paredes, pero faltan todavía las ventanas y puertas. Esto se va adecuando, si queremos meterle imágenes bonitas y hacer buenos elementos artísticos decorativos también tiene sus costos, porque es el arte religioso que se maneja dentro de los templos, no es solamente hacer la bodega, la estructura, sino que la decoración dentro llevará mucho tiempo también. No estaría correcto decir que se ha construído el 50 % porque, si hablamos de techo y paredes ya está construído, pero como una casa, hay que amoblarla también, entonces necesita unas buenas decoraciones en arte sacro, imágenes, porque como todo se quemó, no quedó nada de esto; no es simplemente tener el coco vacío de la casa, sino que también hay que amoblarla”, acotó el párroco. 

Desde entonces y en la actualidad, a la iglesia que el pasado 12 del presente mes completó los 12 años después de este lamentable hecho, se le han realizado algunas remodelaciones internas, puesto que, posterior al incendio se mantuvieron, pero con el paso del tiempo y los cambios, se han visto afectadas

“Lo que yo he podido hacer es mejorar detalles, encontré una casa cural muy deteriorada, entonces se le metió mano porque como es en bahareque, con teja de barro y en madera, por la humedad y el tiempo,  necesitaba el mantenimiento que se le hizo, se mejoró la fachada, y se adecuó la parte interior de la cocina que estaba muy deteriorada”, afirmó el padre Ánderson. 

Siguiendo en el proceso de edificar un espacio digno para recibir a Dios en cada corazón, el párroco actual le apuesta a una construcción física basada en la fe y en el amor por lo propio, la cual se empieza a evidenciar de a poco, teniendo como aliciente la fachada para la que en el mes de mayo, su puerta principal se convertirá en una realidad. 

“Estas construcciones y templos siempre tienen un consejo de asuntos económicos y ya principios de enero, se estableció la mesa técnica, con dos ingenieros, y arquitectos, un maestro de obra, y un calculista, no lo hago yo dedocraticamente, sino que se trabaja con un equipo, el cual definió para dar prontamente la puerta, ya se hizo la inversión, se pagó una cuota con una persona del municipio mismo, que se ha convertido en la idea que tengo, trabajar con gente de Circasia, porque son los que se apropian del tema, de sus cosas. Hay un carpintero que conoce y se ofreció, se analizó y se evaluó, entonces se inició a hacer la puerta que se entregará en mayo, garantizada de buena madera y qué más que para la misma comunidad. Este es un aporte que se viene haciendo poco a poco, así mismo, con la mesa técnica estamos evaluando la parte de la estructura para ver si se terminan las torres o la parte de la fachada principal, para que sea agradable a la vista y atraiga al público y al turismo”, expresó el padre. 

Esta edificación desde entonces y con el día a día, se ha intentado reconstruir por medio de rifas, actividades culturales, gastronómicas, shows musicales, ventas y el amor que cada párroco y feligrés ha puesto en este proyecto. En la actualidad, el total de su inversión representa tan solo un 40 de ese 100 % que comprende la idea inicial del nuevo templo, pero cuya ilusión de culminarla y conservar ese lema inicial que aludía a que ‘la fe arde y los sueños nunca se queman’, sigue latente en el corazón de todos los habitantes del municipio y feligreses que año tras año han sido parte clave de este proceso. 

Esperamos que esto se logre primero, con mucha fe, pidiéndole mucho a mi Dios; segundo, con el aporte de la gente, por esto se formó la mesa técnica y el consejo de asuntos económicos para evaluar, buscar prioridades y también recursos. Después de tanto tiempo creo que hay mucha gente cansada de que no se avance en las obras, espero dar lo mejor y que la gente aporte según vaya viendo estas obras. Nosotros no contamos con ayuda ni del estado,  ni de la iglesia internacional, sino que estamos con lo que la gente aporte cada día. 

Entonces bien, la invitación que desde la parroquia se extiende a la comunidad es para acercarse siempre a la fe, a Dios, a la oración que es tan importante; además de generar una identidad con la parroquia, donde los circasianos se sientan parte del templo y de la fe católica, y así, poco a poco, en la medida en que vayan viendo reflejadas las obras, el aporte y la colaboración, también incremente. 

“En lo que pueda brindar y hacer poco a poco, lo haré sin duda, hemos querido trabajar con niños, monaguillos, jóvenes, tenemos talleres para parejas, la catequesis de primera comunión, la actividad social, la visita a los enfermos, actividades a las que se invita a las personas para que se vinculen y poco a poco vayan conociendo y sintiendo amor por su parroquia, la cual no es solo estructural sino que también la componen la comunidad y la fe, lo que es muy importante para mí, poder recuperar el sentido de comunidad y feligresía para que las personas amen su templo, porque cuando uno ama sus cosas, se da un impulso para la parte física”. 


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