Historia / AGOSTO 12 DE 2022 / 1 mes antes

Mario Londoño Franco y su sitial en la historia musical de Filandia

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Mario Londoño Franco y su sitial en la historia musical de Filandia

El 13 de agosto de 2022 se cumplen diez años del fallecimiento de uno de los cultores musicales más queridos de Filandia, el ingeniero eléctrico y guitarrista Mario Londoño Franco. 

 Este municipio, que se precia de los paisajes, su arquitectura de bahareque y el turismo - también ha gestado un acervo de patrimonio cultural inmaterial, que muestra sus facetas singulares. Dos de ellas son el humor (manejado en la literatura o la interpretación folclórica) y la tradición musical. En varias ocasiones, estos dos campos se unen y vemos actuar los duetos y conjuntos que interpretan las canciones populares. 

En 1894, años después de la creación del poblado, una reseña escrita por el suizo Ernst Rothlisberger, en un diario de viaje por el Camino del Quindío, marcaría la primera anotación musical de la historia de Filandia, aunque de forma jocosa y crítica, cuando este viajero arribaba al caserío en viaje hacia el sur. Así lo transcribe el escritor César Hincapié Silva en su libro “Inmigrantes extranjeros en el desarrollo del Quindío” (Editorial Quingraficas, Armenia,1995): 

“...Por el mediodía llegamos a Finlandia, una aldea recién fundada y en la que sólo antioqueños se habían establecido. Era día de mercado y de misa. La plaza se veía enteramente llena de gente de la nueva colonia, que charlaban sin tregua, interrumpiéndose tan solo para arrodillarse en el momento de alzar. La música eclesiástica era horrible. Un quejumbroso clarinete y una trompeta suspiraban de continuo los mismos compases “. 

Por su parte, el médico y escritor Carlos E. Restrepo Ramírez relata dos hechos, también curiosos, sobre esas primeras décadas del siglo XX, que se recuerdan con cariño. El primero tiene que ver con la banda musical dirigida por don Pablo Emilio Aguirre Márquez y con la conformación de un dúo femenino de serenateras. Así lo menciona en su obra “Reseña histórica de Filandia” (Tipografía Santa Rosa, Santa Rosa de Cabal,1963): 

“…La famosa Banda de los Aguirre (la Banda de Cera) era conocida en el ambiente filandeño, porque los instrumentos no se podían tocar al sol, ya que se derretía la cera con la que estaban unidas sus piezas metálicas...”. 

“...No olvidaremos el dueto famoso de Martiniana y Jesusita, esta última invidente, especialistas en dulzaina, que arrullaban con sus dulces voces en las noches heladas de aquellos tiempos de nuestras madres y abuelitas...” 

En homenaje al director de la singular Banda de Cera, en agosto de 2004, la alcaldía de Filandia, mediante acuerdo número 025, asignó el nombre de Pablo Emilio Aguirre Márquez a la banda local y la declaró patrimonio musical. Mientras que -fieles a la herencia legada por el único dúo femenino de aquella época en la región- hoy muchas mujeres de Filandia se destacan en el plano nacional. Entre ellas, las hermanas Anyely y Liseth Cruz León y Mónica Adela Escobar. Esta última comenzó con su padre y sus hermanos la carrera artística en 1996, con el grupo “Fantasía”. 

También hizo historia en esos primeros años del siglo XX la interpretación y cantautoría de otros notables personajes. Se destacaron hombres célebres, como el escritor Arturo Suárez Denis (1887 -1950), quien compuso en 1922 el bambuco titulado “En la romería” y también conocido popularmente como “Chinita quería”. En 1927 se renombra al Dueto Peláez y Ospina, de quienes se reseñan pasajes trágicos de su vida musical. En 1928, Daniel Acevedo, comerciante y músico, también estableció la primera colección de música de la que se tiene noticia. 

Hay que resaltar que esta segunda década es muy productiva y es nutrida en el campo cultural, toda vez se preparaba el municipio para la celebración de su cincuentenario en 1928. De esta época se conoce la conformación de la otra banda municipal, dirigida por Jesús Suárez, apodado “Patefó”, de quien se relatan anécdotas graciosas y que aparece con sus músicos en una hermosa fotografía, donde ellos lucen uniformes y kepis y portan sus instrumentos de viento.  

La tercera década sigue marcando la tradición y mística por el cultivo artístico y es precisamente en este tiempo que nace el   protagonista del presente artículo de prensa, el cultor musical Mario Londoño Franco. Viene al mundo en Filandia el 6 de septiembre de 1934, en el hogar conformado por Lisandro Londoño González y Sofía Franco. Por parte de su madre es descendiente de uno de los fundadores de Filandia, el patricio Carlos Franco, su bisabuelo. Los hermanos, todos también oriundos de la “Hija de los Andes”, son Otto, Jairo, Óscar, Juan de la Cruz y Octavio. Era sobrino del comerciante Lázaro Londoño, uno de los más promisorios compradores de café del municipio. 

Sus hijos son Mario Alberto, ingeniero eléctrico; Álvaro Enrique, arquitecto; María Eugenia, sicóloga y David Fernando, ingeniero de sistemas. 

En 2012, meses después de la muerte de Mario Londoño Franco, el Centro de Documentación e Investigación Musical del Quindío, a través de su Casa Museo, realizó una investigación histórica llamada “Paisaje musical y sonoro cafetero”, que se cristalizó en sendos carteles que muestran las reseñas biográficas de artistas, compositores y músicos de Filandia. Me permito transcribir la que corresponde a Londoño Franco: 

“...A los doce años inició como autodidacta el estudio de la guitarra, los que complementó al ingresar al Instituto Técnico Superior de Pereira, donde mejoró en la interpretación de este instrumento. Voz Amiga” de Pereira. Como instructor en el Sena viajó a Francia para hacer un diplomado en electricidad y en sus ratos libres se presentaba en el Salón Latino, interpretando música andina latinoamericana. De regreso a Bogotá formó el Trío Tierradentro, integrado con Manuel y Lucho Zúñiga. De esta agrupación quedaron grabaciones de música argentina. Su amor por la música lo llevó a ser un gran coleccionista. Contribuyó con la enseñanza de la guitarra en la Casa de la Cultura de Filandia “. 

Los años cuarenta y cincuenta vendrían con los ramilletes de artistas, consumados o aficionados, que siguen encontrando en la música el templo de su talento. Entre ellos se recuerdan también en Filandia a brillantes directores de su Banda Municipal. Son ellos, entre otros, Gerardo Patiño Duque en 1950, Manuel Rodríguez en 1952 y Luis Alberto Osorio Scarpetta en 1955. Hay que destacar, igualmente, al profesor de música Jorge Camargo Spolidori, pianista de fama nacional, quien impartía sus clases en el colegio de la Santísima Trinidad. Mientras tanto, otros artistas y compositores famosos de Filandia brillaban en la tierra que los formó y en otros lares. Fueron, entre varios, Obdulio Arias, su hermano Enrique, Abel de Jesús Salazar Acevedo y Ligia Aristizábal, compositora del pasillo titulado “Melancolía”.  

La vocación, disciplina y amor por la tierra trajo nuevamente a nuestro artista a Filandia en las últimas décadas de su existencia. En Filandia transcurrieron sus días en compañía de su aliada en la vida de pareja, Ludivia Carmona Guiral, quien lo recuerda hoy con gratitud, como también lo hacemos muchos filandeños que tuvimos la fortuna de conocerlo y participar de sus enseñanzas... Fue un gran formador de talentos y así correspondía, en los años 90 del siglo XX y en la primera década del siglo XXI, cuando Filandia lo tuvo entre sus maestros de música.  

Uno de los amigos de Mario Londoño Franco, Alberto Hernández Hurtado, así se expresó, después del funeral, sobre el melómano: 

“Fue él, sin ostentaciones, un denodado investigador lírico que dedicó los mejores años de su periplo existencial al fomento y aprendizaje de una de las más exquisitas expresiones del arte, la música.

Aquella que, por su emotiva y hermosa concepción, ocupa un sitial inamovible en el proscenio del cancionero latinoamericano”. 

Gracias a la constancia de formadores artísticos del talante de Londoño Franco, se conformaron muchos grupos en su pueblo natal. Ellos son, a riesgo de omitir los nombres de algunos: 

 - Coro infantil, dirigido por Karin Zaiden Villavicencio, año 1996. 
 - Banda Juvenil, año 2000, impulsada por la directora de la Casa de la Cultura, María Consuelo Restrepo, y quienes participaron en el Concurso Nacional de Bandas en Paipa. 
 - Chirimía Barrio Los Andes, 2005. 
 - Banda Latina, 2012. 
 - Chirimía Aroma y Café, dirigida por Alexander Correa Roldán, 2013. 
- Banda de Metal “Dark Globin”, 2013, con su vocalista Mateo Quiroga Aguirre, bisnieto de don Pablo Emilio Aguirre Márquez. 
 - Grupo “Soñando con Amar”, 2013. 
 - Grupo de Cuerdas Típicas de la Casa de la Cultura, 2014. 
  - Chirimía Los Chagualos, 2014. 


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