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Opinión / JUNIO 01 DE 2017

¿Qué tanto nos estresa lo que está pasando en el mundo?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con noticias donde vemos las catástrofes naturales, las guerras, el calentamiento global y otras dificultades en el mundo actual. Todo esto nos altera significativamente, vivimos más estresados y preocupados, nos sentimos vulnerables y llegamos a ideas centrales del tipo: “El mundo es cruel, el mundo no tiene arreglo, esto se va a acabar, mi vida no tiene sentido”. El problema no es que esto me genere algo de malestar emocional, el problema real es que caigamos en estados de depresión y estrés por algo que no podemos cambiar, que no está dentro de mis posibilidades y dentro de mis manos arreglar.


Alguna vez escuche que el “estrés” es el exceso de presente, es pensar mucho en lo que está pasando en el momento, preocupándonos excesivamente por el rendimiento en el trabajo, las metas inmediatas, las deudas o lo que pasa en el mundo, este estrés parte de nuestros pensamientos afectando nuestras relaciones interpersonales y nuestras conductas, ya no disfrutamos igual, tenemos pensamientos negativos, creemos todo el tiempo que algo nos puede suceder.

Yo invito a mis pacientes y lectores a reflexionar siempre frente a lo que podemos hacer para cambiar una situación y si no la podemos cambiar con nuestro propio esfuerzo entonces no desgastarnos pensando en ella excesivamente, es mejor ocuparse de lo que podemos hacer que preocuparnos de algo que no podemos cambiar.

Hay pacientes que se sienten muy mal al escuchar las noticias sobre la guerra, hay personas que llegan a tomar medicamentos psiquiátricos por este tipo de situaciones, no vale la pena dañar nuestra salud mental por pensar en algo que pasa a muchos kilómetros de distancia y que no podemos cambiar, la invitación es a pensar positivamente, a equilibrar nuestros pensamientos y emociones teniendo creencias racionales como: en el mundo hay matices, no todo es blanco y negro, mi felicidad no depende de las situaciones que se den en el mundo actual, puedo aprovechar mi vida de la mejor forma, puedo ocuparme de mí y de los seres que me rodean.

Además de lo anterior debemos pensar en construir una filosofía de vida llevada a la prevención, tener consciencia ambiental y social para ayudar de alguna forma al equilibrio que hoy nos hace falta y sentirnos partícipes del proceso.


Neuropsicólogo
Clínica Neuromental Cra 12 #0n-20 Ed. Medisalud 702.
Citas: 7362260 – 3217126990
www.clinicaneuromental.com


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