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Historia / MARZO 02 DE 2023 / 11 meses antes

La curiosa historia del día que en Colombia se encontró un 'ovni' que cayó del cielo

Autor : Roberto Restrepo Ramírez / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

La curiosa historia del día que en Colombia se encontró un 'ovni' que cayó del cielo

Recorte de prensa y fotos. Periódico El Tiempo, marzo 4 de 1984.

Así fue el misterioso hallazgo de una "esfera metálica" que, afirman, cayó del firmamento en San Juan de Arama -Meta-, en diciembre de 1983.

La fantasía que ha despertado el hallazgo de una esfera metálica oxidada en una playa de Japón revive dos historias más de extraños objetos que se reportaron en regiones de Colombia y cuya aparición despertó el interés noticioso. El primer evento sucedió cerca de San Juan de Arama, en los Llanos Orientales. Y el segundo en Santander en el año 2010. Los relatos de esta condición refuerzan de nuevo las curiosas noticias que se han despertado alrededor de los objetos voladores no identificados (llamados ovnis) o de los globos que han alimentado -en las últimas semanas- las versiones de espionaje de algunos países. 

El conocimiento del objeto esférico que se reportó en la zona sur oriental del país quedó reseñado en la edición del periódico El Tiempo del 4 de marzo de 1984. Fue una crónica escrita por Oscar Castaño, que apareció con un título sugestivo, luego de viajar hasta el lugar de los hechos. Su encabezado decía: “Esa extraña esfera candente que cayó en los Llanos”, y se leyó en la página 4 B del diario capitalino. 

Además, recordó a un personaje popular de la tauromaquia del país, más conocido como el “paracaidista torero”, llamado Carlos Guzmán

La historia de dicha esfera colombiana parece más bien un relato de leyenda. Sin embargo, dos fotos del periódico le aportaron un toque de veracidad o -por lo menos- una mínima duda en su ocurrencia. 

El cronista describe la situación a la que se enfrentó Carlos Guzmán cuando avistó un destello en el firmamento y -segundos después- una luminosidad fulgurante que se estrelló en la llanura, cerca de la carretera por donde transitaban. Era el atardecer del 13 de diciembre de 1983, por lo casual, una fecha de agüero y superstición. Al otro día buscó lo que había quedado del rollo candente, junto con otros residentes de la finca donde se había alojado. En realidad, no durmió, mientras su sueño fue reemplazado por múltiples suposiciones que pasaron por su mente alterada. Encontraron la extraña esfera al mediodía, en un matorral, luego de seguir los rastros chamuscados que había alcanzado el contacto de fuego y comenzó para él un reto enorme, en el intento de explicarse su origen o hasta los riesgos a los que podrían someterse con tan sospechosa presencia.

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La montaron sin esfuerzo menor en el jeep donde se transportaban. “Una hora después estaba en la finca, inmovilizada con cadenas enormes, alambre de púa y lazos de vaquero, en la misma alcoba donde Guzmán durmió durante quince días con una cámara fotográfica al lado, “por si acaso la bola, obedeciendo a una señal remota, salía disparada hacia arriba”. Y tal cual lo complementó la fantástica versión del cronista del periódico. 

La bola metálica fue traída finalmente a Bogotá y de su destino nunca se supo. No obstante, el pedido de Guzmán para que se realizara un análisis científico exhaustivo, que ansiaba para el objeto que encontró, todo indica que esa historia se incorporó a las leyendas que pululan en la ciudad. Tal vez, pudo más el temor que despertaron tales indagaciones y que obligaron a mantener el mutismo y un halo de misterio. Y eso lo comprueba la última parte de aquella crónica, lo último que se supo también de la esfera colombiana: 

“Guzmán accedió traerla, dice, no tanto por satisfacer la curiosidad de medio mundo, como por aplacar su conciencia. En el viaje de regreso, después de burlar dos retenes con el cuento de que era un tanque de agua averiado, saltó a fondo, y durante nueve horas, las riendas de su intriga y de sus temores, el más punzante de ellos. Que los expertos en asuntos nucleares -los únicos en condiciones de revelar el secreto- analicen la esfera y le den un informe falso. “Sería muy grave que contuviera, por ejemplo, fotografías estratégicas del país y dijeran otra cosa. O que resultaran con que el aparato es gringo siendo ruso o viceversa. O que dijeran que se esfumó”. Estas afirmaciones -o más bien lo incógnito sobre la esfera que cambió su tranquilidad por la duda constante- nunca fueron resueltas. 

Guzmán murió en el año 2013 y -seguramente- lo acompañó otro misterio de la esfera metálica, del que nunca pudieron desenmascarar la nueva duda. La que generó otra probabilidad que pasó por su mente. Y así terminó la crónica del periodista, refiriéndose a esa imaginación temerosa del “paracaidista torero”, cuando descubrió un sonido que emitía la esfera. Se preguntó, entonces: 

“¿Y qué tal que el ruido de un bip - bip lo produzca de verdad un extraterrestre?”. 


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